Honduras
El caminar para LucÃa RamÃrez, de 67 años, es considerado como un milagro.
La mujer nunca imaginó que su experiencia servirÃa para mostrar los avances de la medicina a nivel local.
Y es que seis meses atrás, para poder trasladarse de un lugar a otro debÃa ser cargada en hombros, ya que una de sus piernas estaba siendo devorada por una potente bacteria, al grado que le habÃan anunciado una amputación del muslo derecho.
De acuerdo con el testimonio de la señora, a pesar de permanecer por varios meses interna en un hospital de la capital su pierna no mostraba ninguna mejorÃa, al grado que parte del hueso comenzaba a visualizarse.
El diagnostico médico indicaba que padecÃa de trombosis venenosa profunda, es decir un coágulo interno que degeneró en la agresiva infección que le habÃa consumido desde la piel hasta la parte interna del músculo de la pantorrilla.
Por eso, cuando le informaron que le amputarÃan la pierna la paciente decidió desertar del hospital, aterrorizada por la idea de quedarse sin una pierna.
Es asà como llega doña LucÃa al Centro Médico San Francisco, de la ciudad de El ParaÃso, en busca de un nuevo diagnóstico, donde de inmediato comenzaron con el tratamiento mediante antibióticos.
En el lugar se le detectó la presencia del Estaphilococus aureus, una dolencia que se caracteriza por su agresividad y lesiones que resultan mutilantes para todo el tejido de la piel. Estas enfermedades suelen terminar en amputaciones, como se le habÃa anunciado a LucÃa.
Heber Daniel Soriano, director médico de la clÃnica, explicó que durante cuatro sesiones se tomaron porciones de la piel de la pierna izquierda de LucÃa y se colocaron sobre la piel dañada.
Los injertos de piel se colocaron en forma de cuadros pequeños con el fin de lograr una regeneración de la piel.
Cada retazo de piel medÃa dos centÃmetros cuadrados, por lo que da un aspecto de un sello postal, tal como se le conoce a la técnica médica que permite recuperar la zona afectada.
En la clÃnica donde se asistió a RamÃrez no se cuenta con quirófanos ni sofisticados aparatos, pero sà con el conocimiento médico.