Honduras
Decenas de turistas se han congregado en la ex capital de Honduras para admirar las alfombras de aserrÃn que año con año se elaboran en esta ciudad.
Las labores iniciaron ayer jueves, a medida que avanzó la procesión del prendimiento de Jesucristo y de allà en adelante, nadie durmió.
Familias, empresas e instituciones educativas se unen cada Semana Santa a la fabricación de exquisitas imágenes que son el deleite de grandes y chicos, pero cuya finalidad simbólica es que cada una de las caÃdas de Jesucristo sean amortiguadas por las alfombras.
Para cumplir con este objetivo, parientes y amigos se unen en la vieja casona de la familia y planifican con varios meses de anticipación qué escena de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo revivirán.
El jueves santo, los comayaguenses sin importar edad o condición social, salieron a las calles y algunos visitaron los monumentos que están en cada una de las iglesias. Varios acompañaron la procesión y otros aprovecharon para visitar a viejos amigos que llevan años sin ver.
La belleza de las alfombras de aserrÃn de Comayagua (zona central de Honduras) es efÃmera, pero a nadie le importa. La dedicación con la que son elaboradas es parte de un ritual de sacrificio y amor hacia Jesús.
Carlos Yuja, oriundo de Comayagua, elabora alfombras desde hace 12 años y lo que pensó serÃa una sola ocasión se convirtió en toda una tradición familiar.
"Se suponÃa que sólo Ãbamos a hacerlo una vez pero mi hija y amistades siguieron", cuenta Yuja.
La familia Yuja se ha salido de la alfombra de aserrin tradicional integrando otros elementos orgánicos como arroz, semillas y chingaste de café y semillas de marañón, entre otros.
"Sólo el de arriba (Dios) nos motiva a hacer esto", afirma Yuja, quien junto a su familia ha dejado a un lado la diversión de las playas para dedicar su tiempo a la reflexión y el recogimiento propio de la Semana Santa.