Honduras
La naturaleza lo reclamó. Las enormes ramas que durante 130 años dieron sombra a miles de capitalinos fueron reducidas a leña.
Pero la muerte del legendario árbol de acacia ubicado en la colonia Alameda, contiguo a la escuela República de Honduras, no fue causada por la mano del hombre.
Los fuertes vientos y las lluvias, que causaron estragos en la capital la noche del viernes, socavaron las raíces del frondoso y milenario especimen, derribándolo de inmediato.
Al venirse abajo, algunas ramas cayeron sobre los cables del tendido eléctrico, dejando sin energía varias cuadras de la colonia por más de 15 horas.
El resto del viejo árbol cubrió la calle, impidiendo el paso vehicular por la zona durante al menos 12 horas.
Llamado de emergencia
Los vecinos fueron sorprendidos con el estruendo y salieron de sus casas para luego llamar a los bomberos.
"Recibimos la llamada en horas de la noche, pero por las dimensiones del árbol fue difícil comenzar los trabajos, por lo que tuvimos que dejar un tiempo de espera de más de 12 horas para comenzar a retirar las ramas", dijo Marco Antonio Artica, teniente del Cuerpo de Bomberos.
La caída del frondoso árbol provocó tristeza en los vecinos de la zona y en los ambientalistas, que hace tres décadas le colocaron una placa en el marco de la celebración del Día del árbol.
"Es una lástima que un árbol tan viejo se haya dañado, yo tengo más de 40 años de vivir en este lugar y para esa fecha el árbol gozaba de la admiración de mis padres.
Lamentamos mucho lo que pasó", dijo con tristeza Karla Ramírez, vecina de la zona. Las cuadrillas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) trabajaban ayer por la tarde en la reposición del servicio de energía y la reubicación de los cables eléctricos que fueron destruidos por el impactos de varias ramas.
Los vecinos de dos viviendas esperaban ayer que los bomberos removieran las ramas para entrar y salir libremente de sus hogares.
El cerco de metal y algunas láminas de la residencia de doña Carmen Silva evitaron más destrozos en las viviendas aledañas. Muchos de los vecinos no salen del asombro por cómo un árbol tan resistente a varios fenómenos meteorológicos sucumbió a una tormenta que no duró más que 35 minutos.
Y es que a pesar del incalculable valor y belleza, la mayoría de árboles de antaño con que cuenta la capital están muriendo debido al abandono de las autoridades, que solo en el Día del árbol, que se celebra mañana lunes, se acuerdan de ellos.
La sombra del árbol que cobijaba una de las principales calles de la colonia, y que fue punto de encuentro para realizar múltiples actividades familiares al aire libre, ya no estará más.
Lo que ocurrió en la Alameda es un llamado a las autoridades de la unidad de Medio Ambiente de la alcaldía capitalina para proteger los árboles milenarios que tiene la ciudad.