Honduras
Los pobladores de Juticalpa, Olancho, recordaron este dÃa el 36 aniversario de la masacre de Los Horcones, hecho sangriento en el que 14 personas perdieron la vida al este de Honduras.
Los olanchanos participaron en una ceremonia religiosa y colocaron ofrendas florales en las tumbas de las vÃctimas, entre ellas campesinos, sacerdotes y monjas.
LÃderes del Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH) encabezaron las actividades en honor a los asesinados y reprocharon que los responsables de la matanza hayan sido indultados por la justicia hondureña.
"Son 36 años que no podemos olvidar", dijo Lucas Aguilera, del PDCH, al tiempo que recordó que las vÃctimas fueron sepultadas al fondo de un pozo malacate en la hacienda Los Horcones "propiedad del asesino en masa, Manuel Zelaya, padre del también Manuel Zelaya Rosales", expresidente de Honduras, a quien acusó de vender "la soberanÃa de la democracia hondureña, quiere instaurar en el paÃs el socialismo del siglo XXI, violentando el orden constitucional".
La matanza se registró el 25 de junio de 1975, durante el gobierno militar del general Juan Alberto Melgar, en el marco de una protesta de la Unión Nacional de Campesinos (UNC), que convocó a una movilizacÃón pacÃfica hacia Tegucigalpa a favor de la reforma agraria.
Los cadáveres del sacerdote Iván Betancourt (colombiano), MarÃa Elena BolÃvar (colombiana), el párroco de Gualaco, Casimiro Sipher (estadounidense) y los hondureños Máximo Aguilera (padre del dirigente de la Democracia Cristiana), el catequista Juan Benito Montoya, Lincoln Coleman, Bernardo Rivera, Francisco Colindres, Fausto Cruz, Roque Ramón Andrade, Arnulfo Gómez, Ruth A. MayorquÃn, Alejandro Figueroa y Óscar Ovidio Ortiz, fueron encontrados en la finca del padre de Zelaya, quien ha negado cualquier conexión con el crimen.
Los tribunales de justicia hondureños encontraron culpables al mayor José Enrique Chinchilla, subteniente BenjamÃn Plata y a los terrantenientes Manuel Zelaya Ordóñez y Carlos Bahr, quienes fueron remitidos a la PenitenciarÃa Central. Sin embargo, salieron libres en 1980 favorecidos por un indulto otorgado por el gobierno.