Honduras
A pesar de no tener el cariño de sus padres biológicos, el pequeño Moisés tiene brazos que le sobran para cuidarlo. A su corta edad, lleva una pesada cruz en su vida. Se trata de un tumor gigante que invade parte de su abdomen y espalda.
El menor fue remitido al Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Inhfa), luego que, en Comayagua, su madre lo dejara abandonado por haber nacido con ese tumor.
Mosiés ahora está en manos de una organización llamada "El corazón de Cristo" en Talanga. Ayer fue ingresado al Materno Infantil, donde se le están practicando varios exámenes para extirparlo y de esta manera devolverle la normalidad a su vida.