Honduras
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se solidarizó hoy con su homólogo hondureño, Porfirio Lobo, quien denunció que recibe "amenazas" de muerte de "sectores poderosos" que su Gobierno ya tiene identificados, aunque no reveló ningún nombre.
El presidente hondureño "está denunciando amenazas de muerte de los mismos golpistas que intentaron asesinar a (Manuel) Zelaya" en 2009, denunció Ortega durante un acto de masas en Managua, en el que se celebró el 32 aniversario del derrocamiento de la dictadura de los Somoza.
Lobo dijo el lunes pasado que hay personas que "andan amenazando", y que los responsables del presunto complot dicen que "a éste (presidente hondureño) no hay que sacarlo (del poder) porque hay mucho problema, mejor lo vamos a mandar a matar".
Ortega y Lobo no han mantenido relaciones diplomáticas sino hasta hace mes y medio en que la OEA readmitió a Honduras se produjo el regreso a Tegucigalpa del presidente Manuel Zelaya, derrocado en junio de 2009.
Honduras fue suspendida como miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA) el 5 de julio de 2009, tras producirse el derrocamiento de Manuel Zelaya; y Nicaragua era el único país centroamericano que hasta la víspera no reconocía al actual mandatario hondureño Porfirio Lobo, quien asumió funciones en enero del 2010 tras ganar las elecciones de noviembre de 2009.
Las relaciones diplomáticas entre Honduras y Nicaragua se vieron interrumpidas tras la destitución del ex presidente Manuel Zelaya en junio de 2009, por considerar que el derrocamiento de “Mel” fue por un golpe de Estado.
Sin embargo, tras la firma del Acuerdo Cartagena, el presidente nicaragüense Daniel Ortega decidió reconocer la investidura de su homólogo hondureño, gobierno al que antes calificaba como ilegítimo.
Durante la fiesta sandinista, celebrada en la Plaza de la Fe, Juan Pablo II, Ortega también se refirió a la disputa fronteriza que mantienen Nicaragua con Costa Rica.
El mandatario nicaragüense propuso al Gobierno de Laura Chinchilla organizar una brigada latinoamericana del medio ambiente que proteja la zona mientras la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, emite un fallo definitivo.