Honduras
El presidente Porfirio Lobo Sosa tuvo que salir al paso, desde Washington, de la posición retrógrada de su secretario del Interior, Áfrico Madrid, quien se empecinó en poner obstáculos al evento artístico del cantante Ricky Martin.
Amparándose en supuestas peticiones de religiosos evangélicos, que no entienden el principio bíblico enseñado por el propio Jesucristo de "no lanzar la primera piedra" a menos que se esté libre de pecado, la Secretaría del Interior generó un ambiente adverso para el evento benéfico que se realizará el próximo 16 de octubre.
Martin, de origen puertorriqueño, reconoció meses atrás su homosexualidad, pero esta decisión personal no había sido obstáculo en ninguna nación del mundo a donde lleva sus espectáculos.
Y es que el autor de la "Copa de la vida", canción oficial del Mundial de Fútbol de 1998, también es embajador de Unicef, por lo que la mayoría de gobiernos lo recibe con honores.
Esta misma semana, la gira artística lo llevó a Uruguay, donde el presidente José Mujica lo recibió por 45 minutos, tiempo que aprovecharon para conversar sobre la Fundación Ricky Martin, dedicada a prevenir el abuso sexual de menores.
Una buena parte de sus ingresos, producto de sus show, Martin los dedica a obras de caridad y a programas y campañas para terminar con el abuso sexual y la explotación de menores.
Muchos creen que su ferviente apoyo a estas causas radica en las experiencias que, siendo niños, Martin y los demás integrantes del grupo Menudo pudieron haber vivido cuando alcanzaron la fama.
Áfrico Madrid había expresado que tenía presiones de iglesias evangélicas para prohibir el ingreso del cantante.
Posteriormente, anunció que una Comisión de Censura dictaminaría si el evento estaba dentro de los parámetros morales.
Curiosamente, estos parámetros no se aplican con rigurosidad en otras circunstancias que son competencia del funcionario solventar.
La posición del funcionario hizo que el país volviera a trascender a nivel internacional por actitudes homofóbicas, retrógradas, intolerantes y cavernarias.
En infinidad de medios de comunicación del mundo se informó que un pequeño país de Centroamérica, severamente cuestionado por el irrespeto a los derechos humanos y por los crímenes impunes contra miembros de la comunidad lésbico-gay, pretendía prohibir la entrada de un cantante y embajador de Unicef, solo por su preferencia sexual.
Ante la intransigencia del funcionario, el presidente Porfirio Lobo tuvo que ordenar desde Estados Unidos, que Ricky Martin puede ingresar a Honduras sin impedimentos de ninguna índole.
Pese a la orden del gobernante, la Comisión de Censura estableció restricciones al evento artístico, como ser prohibir la entrada a menores de 15 años "por el contenido de dosis bisexual que se presenta en los videos y por las escenas eróticas y sexuales que se presentan en el espectáculo", dijo Alberto Espinoza, titular de la Dirección del Régimen Departamental (Comisión de Censura).
Según este funcionario, en su agenda nunca estuvo en discusión la prohibición del ingreso al país del cantante internacional "porque esas no son atribuciones del Régimen Departamental".
Según el entrevistado, los promotores del concierto "decidieron promocionarlo sin tener el permiso de la Secretaría del Interior y Población", lo que fue desmentido por los organizadores.