Honduras
El caso de María Medina, de 67 años, es inusual, pero cierto. Y es que la señora a lo largo de dos meses permaneció en consultas médicas producto de fuertes dolores abdominales; el diagnóstico de los médicos en el hospital Escuela fue cálculos en la vesícula.
Por lo que hace dos meses fue programada para ser intervenida; en ese momento, según narró doña María, temía que le sucediera lo que otras personas aseguraban.
"A mí me decían que en el hospital a veces operaban a la gente de lo que no padecía", teoría que según ella se comprobó en su propio cuerpo.La fémina, luego de salir del quirófano, se enteró de que había sido sometida a una operación por apendicitis, lo que desde ese momento la mantiene temerosa.
"Un grupo de médicos se reunió como para evaluarme y reconocieron que fue un error; me dijeron que no me preocupara, que me iban a curar todos los días para que la operación sanara rápido", relató Medina.
Pide ayuda
La señora, luego de salir del centro asistencial, ha comenzado a presentar una vez más los fuertes dolores que la han atormentado desde hace más de cuatro meses, sin embargo, teme a que le ocurra otra negligencia médica.
Por lo que se niega a retornar al hospital, situación que ha contribuido en el deterioro de su salud. Lino Amador, su esposo, solicita una investigación por parte de las autoridades, con el fin de que se deduzcan responsabilidades debido a que su compañera de hogar se ve obligada a permanecer postrada en una cama.
"Esta situación me afectó hasta en mi economía, ya que antes de la operación yo vendía ropa de forma ambulante y tenía una chiclera, con lo que ayudaba a mi esposo con el pago del alquiler de una habitación", dijo la afectada.
La pareja subsiste con lo que logran recaudar a diario, Lino de ayudante de carpintería y María como vendedora, fondos con los que pagaban un cuarto de alquiler del que ya fueron sacados y ahora se trasladaron hacia otra cuartería.
El espacio que sirve de casa es inferior a los 25 metros cuadrados y la humedad es permanente, situación que ha obligado a la familia a pedir ayuda a las personas de buen corazón, así como a las autoridades para que se castigue a los responsables del error médico que se cometió en su contra.