Honduras
El presidente Manuel Zelaya Rosales fue abucheado esta mañana por centenares de personas cuando participaba en un acto para dar por iniciada las fiestas Patrias, frente al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
“Fuera, fuera”, era el grito de centenares de personas acompañadas de silbidos cuando el mandatario daba su discurso, frente a autoridades civiles, militares y representantes diplomáticos, ante la imagen del prócer centroamericano, general Francisco Morazán.
Fue en el momento en que el presidente empezaba a hablar de la Alternatiba Bolivariana para las Américas (Alba), de la lucha contra la corrupción y volvía a cuestionar y atacar a lo que él llama grupos de poder, que los presentes en el acto gritaron y silbaron contra el mandatario que, a pesar del abucheo, siguió con su discurso hasta terminarlo.
En el pasado, lo que se ha acostumbrado es nada más el grito de la independencia por parte del presidente de la República, pero en esta ocasión, Zelaya decidió lanzar un punzante discurso contra lo que él llamo los conservadores de esta época.
Ante los abucheos y gritos de “fuera…fuera…fuera Mel”, los funcionarios aplaudían frenéticamente para apagar a los protestantes.
Culpa al alcalde
Los funcionarios del gobierno, entre ellos el ministro de la Presidencia, Enrique Flores Lanza, y el ministro de Defensa, Arístides Mejía, culparon al alcalde, Ricardo Álvarez, de llevar activistas y empleados municipales para el acto.
Sin embargo, el alcalde dijo que a pesar de que él estaba en contra del contenido del discurso del Presidente, sobre todo por el tono confrontativo, él jamás se prestaría para cuestionar la imagen presidencial.
Juró por el honor de su padre, recién fallecido, que él no estaba detrás de los gritos y silbidos a "Mel" y subrayó que siempre que ocurren situaciones similares, lo buscan a él para responsabilizarlo.
El propio presidente Zelaya culpó al alcalde de este incidente, pero quiso restarle importancia.
Al finalizar el acto, Zelaya pretendió encontrarse con la muchedumbre que lo abuchaba y fue recibido entre gritos y silbidos.
Es la primera vez en la historia que un mandatario es recibido de esta manera por los ciudadanos.