Honduras
Como si la huelga de las enfermeras auxiliares, médicos internos y residentes no fuera suficiente, ayer se sumaron las enfermeras profesionales.
El colapso es inevitable, tan inevitable como el dolor de cabeza que agobia a Blanca Irma Andino, quien acudió al hospital Escuela en busca de atención médica.
Las enfermeras auxiliares demandan la aprobación del reajuste que les permitiría pasar de un salario mensual de 3,229 a 5,800 lempiras.
Salud asegura que no hay fondos. Blanca Irma tampoco tiene lo suficiente para pagar una consulta en una clínica privada.
“Me siento muy mal, el dolor de cabeza no me permite ver, son tres días los que tengo sin dormir por causa del dolor”, dijo.
Después de varias horas refugiada en las frías gradas del hospital, siente los pasos de las enfermeras y médicos que le han dado la espalda.
Se recuesta en la baranda. Deseaba recostarse en una cama de las áreas de hospitalización. No pudo. “Esto no puede seguir, pues nos estamos muriendo y las autoridades no quieren ver esta realidad”, agregó.
Blanca Irma tiene razón. Las auxiliares tienen cuatro días de brazos caídos, los médicos internos más de un mes y las 800 enfermeras profesionales se paralizan desde el lunes, en demanda del pago del plus administrativo, reasignación de puestos y vacaciones profilácticas.
El sistema de salud colapsa y la solución no se avizora, como si la muerte esperara. Un intenso dolor hace que Blanca Irma se queje con angustia. Pero ni su dolor ni el que aqueja a 550 pacientes (adultos y niños) que cada día se van a casa sin ser atendidos, ha doblegado el ímpetu de las enfermeras.
Tampoco ha valido de nada el reclamo de unos 250 pacientes de la consulta externa de medicina interna que durante los últimos tres días no han sido atendidos.
Nada parece ser suficiente y por eso, a partir del lunes, se abandonan las áreas críticas y el turno C. Para Vilma Poso, presidenta de la seccional del hospital Escuela, la decisión de abandonar en las primeras horas del lunes 29 las atenciones en las salas críticas, incluido el turno C, es consecuencia de la falta de diálogo con las autoridades.
El turno C contempla el horario de 9:00 de la noche a 6:00 de la mañana. “En este lapso de tiempo las enfermeras nos quedamos al frente de las salas, debido a que solo en caso de una emergencia con un paciente es que llamamos a los médicos”, indicó.
Son unas 900 enfermeras que laboran en el hospital, las que se mantienen en asambleas informativas. A nivel nacional son 6 mil miembros de la Asociación Nacional de Enfermeras Auxiliares de Honduras (Aneeah).
En las salas conocidas como áreas críticas laboran unas 130 trabajadoras de la salud. Las salas consideradas críticas son Quemados, Cuidados Intensivos, Oncología, Diálisis y Labor y Parto. En Cuidados Intensivos existen 13 cupos para niños y 13 para adultos. En Diálisis son 12 pacientes hospitalizados de forma permanente, en el departamento de Quemados de pediatría son 18 niños.
Las salas de Oncología y Labor y Parto son las de mayor capacidad. De seguir con el paro de labores y abandonar las áreas críticas, la ministra de Salud, Elsa Palou, amenazó a las enfermeras con deducirles responsabilidad a través de la Fiscalía de Derechos humanos.
Pero la amenaza no calma los intensos dolores que sufre Blanca Irma. “¡Ay, ay, ay!”, se queja una y otra vez, mientras emprende el d