Honduras
Presiones sutiles, amenazas y arreglos políticos bajo la mesa. Esto y más ha sucedido en una novela llamada Alba, que vive sus capítulos finales al iniciar hoy el Congreso Nacional a discutir su aprobación.
Tras la firma del convenio de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), el 25 de agosto pasado, entre el presidente Manuel Zelaya y el gobernante de Venezuela, Hugo Chávez, vino una ofensiva de Casa Presidencial para ratificar ese convenio.
El Poder Ejecutivo usó los fondos de los subsidios que entrega a los diputados como “chantaje” a fin de que si no aprobaban la iniciativa no se les entregarían los recursos. Este señalamiento lo hizo el vicepresidente Elvin Santos.
Misas negras
El presidente del CN, Roberto Micheletti, y el presidente Zelaya se han reunido en privado en al menos dos ocasiones, citas en las que habrían acordado que el jefe del Ejecutivo respaldaría la precandidatura del titular del Legislativo con una condición: aprobar el Alba.
Esto significaría darle la espalda a las aspiraciones del vicepresidente Santos, principal contendor de Micheletti en las elecciones internas del Partido Liberal.
Las componendas políticas no fueron las únicas que se hablaron.
A cambio de apoyo a su precandidatura, Micheletti debía instruir a los parlamentarios de su corriente a que eligieran a funcionarios de los órganos contralores del Estados afines al mandatario para que no lo investigaran por los actos de corrupción de su administración. Estos señalamientos los ha hecho la oposición política.
En medio de esta nebulosa de especulaciones, el Ejecutivo mandó el contrato de la Alba bajo un inusitado hermetismo.
El contrato se mandó, pero no el “cerebro”, un documento que contiene ciertas condiciones impuestas al país que no habría sido divulgadas, de acuerdo a alguno críticos.
El juego de Micheletti
En este capítulo, Micheletti tomó una conducta tanteadora.Primero dijo que se oponía a la aprobación de la Alba temiendo que tuviera algunos componentes militares e ideológicos.
Pero ahora ha dado su visto bueno a la ratificación del contrato, aunque sin dar la cara.
Y se puso a jugar al despiste porque, según algunos analistas, se operó de la garganta antes de los previsto para ausentarse en los días en que se discutiera la aprobación del convenio.
El Alba permitiría al país acceder apoyo financiero para el agro, todo esto financiado por la venta petrolera de Venezuela. No obstante, la caída del precio del crudo en el mercado internacional hace que esa asistencia financiera se tambalee.
A matacaballos
Los diputados al Congreso Nacional fueron convocados a una sesión que se realizará hoy teniendo como punto de agenda la discusión y ratificación del Convenio de Adhesión de Honduras al Alba.
La convocatoria la hizo el segundo vicepresidente del CN, Víctor Rolando Sabillón, en ausencia del titular Roberto Micheletti, quien se encuentra convaleciendo de una operación en la faringe.
Micheletti ha expresado en varias oportunidades su oposición al convenio, aunque dice que la aprobará si no tiene componentes bélicos.
Según los analistas, para evitar cuestionamientos ha aprovechado su convalecencia médica para ordenar a sus compañeros de junta directiva que lo discutan y lo aprueben en su ausencia.
Por su lado, Sabillón sostiene que el Alba será aprobado porque, a juicio de la comisión especial de dictamen, “no tiene ingrediente militar ni ideológico y más que todo está dando una oportunidad al pueblo hondureño de poder salir adelante del subdesarrollo en que nos encontramos”.
El asunto es que muy pocos conocen ese dictamen.
“Spring” final
El Ejecutivo comenzó a apretar el acelerador en su intención de presionar para que el Congreso le dé el sí a la Alba. Grupos sindicales y de otros gremios populares se reunieron ayer en Casa Presidencial para definir la estrategia mediante la cual piensan doblarle el brazo a Legislativo.
Mario Bello, coordinador de la Comisión de Seguimiento para el Alba, encabezó la sesión y habló de un plan de “apoyo” para que los diputados aprobaran el contrato. Pero la realidad es que no se trata de apoyo, sino de presión.
“Hemos planificado movilizaciones en respaldo al Alba porque es algo que nos conviene a todos”, expresó.
En la reunión, Bello el instruyó a los presentes para que apuntaran el nombre de los legisladores que no votaran a favor del Alba para que no los apoyaran en las elecciones internas, a los que tengan aspiraciones de reelegirse. Durante la conferencia de prensa que se brindó en Casa de Gobierno, Bello negó este extremo.
Pero Ramón Melgar, miembro de los pueblos lencas, lo desmintió y aseguró que sí analizan dan ese “voto de castigo”.
Su discurso es de apoyo total a la Alba pero, contradictoriamente, nadie fue capaz de detallar todo lo que contiene este acuerdo.
La guerra ideológica entre los que apoyan y rechazan el Alba ha dejado varios “heridos políticos”.
En medio de estos roces, el comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, dijo que es mejor “ mandar al carajo el Alba” y a los tratados de libre comercio porque “ninguno ha respondido” a Honduras.
“Ninguno responde a la incorporación estratégica y ventajosa de Honduras a la economía internacional”, aseguró. Una de las razones del subdesarrollo nacional es que los gobernantes se han doblado a los intereses de otros Estados.