Honduras
El paso de Edmundo Orellana por la Cancillería puede resumirse como alentador en un inicio, pero que ciertas circunstancias lo obligaron casi a retirarse antes de tiempo.
Orellana fungió oficialmente como canciller de la república por un año, desde enero de 2008 hasta enero de 2009.
Desde los primeros meses intentó poner orden en el servicio exterior y en la misma Cancillería, que se había convertido en un nido de activistas políticos.
Los primeros en ser “sacrificados” fueron los cónsules de Honduras en Nueva York y en Washington, Javier Hernández y Martha Zúniga, respectivamente.
Fue un 27 de febrero que el canciller anunciaba la destitución de ambos, el primero por hacer cobros excesivos en la emisión de documentos y la segunda por no presentarse a su puesto de trabajo.
El mensaje era claro: limpiar la imagen del servicio exterior y la Cancillería.
Al menos así lo demostró en marzo y abril, cuando cientos de activistas políticos fueron cesanteados de esa entidad y no cedió a las presiones políticas para reintegrarlos.
Por todo lo anterior, Orellana generó buenas expectativas como canciller en los primeros meses de su gestión.
Incluso se manejó la idea de que en la embajada americana lo veían como uno de los pocos aliados dentro del “Poder Ciudadano”.
El cambio dramático
Sin embargo, la suerte y la postura frente a determinados temas llevó a Orellana a ausentarse de la Cancillería, casi como un retiro obligado.
Todo comenzó con la visita del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a Honduras, el pasado 25 de agosto, en ocasión de la adhesión del país a la Alternativa Bolivariana para América (Alba).
En esa ocasión, el mandatario venezolano profirió insultos contra el pueblo hondureño y contra el gobierno estadounidense.
En una entrevista hecha el 26 de agosto al canciller Orellana en el programa de televisión “Frente a frente”, el funcionario dijo que no compartía todas las opiniones del discurso pronunciado por Chávez, aunque aclaró que lo respetaba por ser un invitado.
En los días posteriores el gobierno, a través de dos comunicados de prensa, uno desde la Casa de Gobierno y otro desde la Cancillería, aclaró que todos los funcionarios del “Poder Ciudadano” compartían en un 100 por ciento el discurso del mandatario venezolano.
Curiosamente, el boletín de prensa de la Cancillería no estaba firmado por Orellana.
Después de esos eventos, el canciller representó al país en una reunión ministerial en España y luego se sometió a un tratamiento para atender problemas de salud.
Lo cierto es que desde esa fecha la presencia del canciller, incluso en eventos públicos, fue muy poca, por lo que se decía que la salida de Orellana de la Cancillería era un hecho.
El mandatario Manuel Zelaya oficializó los cambios de gabinete el pasado martes y Orellana dejó la Cancillería y pasó a dirigir el ministerio de la Defensa.
En lugar de Orellana fue nombrada Patricia Rodas, quien ha fungido como presidenta del Consejo del Partido Liberal.