Honduras
El ex presidente del Congreso Nacional, Rafael Pineda Ponce, dijo categóricamente estar en contra de la pretensión del presidente Manuel Zelaya de instalar una cuarta urna para que la población diga si está de acuerdo o no con que se reforme la Constitución de la República.
En comparesencia por HRN, Pineda Ponce, quien presidió el Legislativo durante el mandato del Presidente Carlos Flores (1998-2002), comparó las intenciones de instalar una constituyente, al caso particular del ex gobernante hondureño Tiburcio Carías Andino (1933-1949):
“Esta situación se parece mucho a lo que ocurrió cuando finalizó el primer período constitucional del General Carías, que promovieron a las municipalidades para que se pronunciaran, pidiendo que se reformara la Constitución para que el general pudiera continuar en el ejercicio del gobierno”.
Aseguró que esta medida no es conveniente pues “el pueblo incitado hacia determinadas situaciones no medita mucho en lo que va a hacer. Eso pasó cuando al pueblo le preguntaron si querían la libertad Jesucristo o de barrabás. Los pueblos inducidos no meditan en las consecuencias y en lo que puede ocurrir posteriormente”.
El espíritu del legislador constituyente en 1982
El ex legislador aseguró que cuando en 1982 se instauró la asamblea para crear la actual constitución, el fin era que se consolidara y afianzara el sistema democrático de vida y de gobierno, y que todo aquello que pudiese ser reformable, sin afectar la estructura de gobierno, la alterabilidad y la forma de gobierno; pudiera hacerse por la vía del Congreso ordinario, en dos legislaturas con mayoría calificada”.
Agregó que las actuales insinuaciones de una constituyente, no tienen otro propósito que el de reformar los llamados artículos pétreos, y que solo insinuarlo ya constituye un delito contra la constitución de la República.
No es egoísmo, es patriotismo
El político manifestó que su postura no es egoísmo, sino una actitud que refleja patriotismo y un sentido de identidad, pues en Honduras no tenemos “por qué parecernos a Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua”.
“La idea de cuatro años, que para muchos parece corta, fue muy meditada. Un mal gobierno en cuatro años es una pesadilla insoportable, un buen gobierno en cuatro años hace una labor significativa y profunda que lo dignifica a él y beneficia al pueblo.
Pineda Ponce finalizó diciendo que si este gobierno lo que pretende es distraer a la población respecto a los verdaderos problemas que aquejan al país, valdría la pena traer al Ballet de Rusia, alguna ópera o zarzuela de España, o promover campeonatos deportivos a nivel centroamericano.