Brasil
El canciller brasileño, Celso Amorim, defendió el martes ante el Senado de su paÃs la presencia del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, en la embajada brasileña en Tegucigalpa que, aseguró, conduce a un diálogo que antes no existÃa.
"Brasil hizo lo correcto" al acoger a Zelaya en la embajada, aseguró Amorim, que dijo contar con el apoyo de la comunidad internacional y de Estados Unidos.
"La presencia de Zelaya es vista como un factor positivo, propiciador del diálogo que no estaba ocurriendo", afirmó Amorim.
"Lo que está en juego es el destino de la democracia, por lo menos de América Central, donde la tolerancia podrÃa inspirar otros golpes en la región", advirtió, y pidió una "solución rápida y pacÃfica porque, si no, habrá elecciones cuya legitimidad tiene que ser contestada".
Y advirtió: "Brasil no tiene que ser el principal negociador", papel que consideró de la Organización de Estados Americanos, la ONU y el presidente costarricense, Oscar Arias.
Ante preocupaciones de los senadores, Amorim confirmó que cerca de 60 seguidores de Zelaya están en la embajada, y que Brasil pedÃa que ese número se redujera.
También reiteró que su gobierno no supo de las intenciones del presidente depuesto hasta media hora antes de aparecer ante la embajada.
Los senadores aprobaron un documento de "rechazo al cerco policial a la embajada de Brasil", pero cuestionaron el uso polÃtico por parte de Zelaya del refugio que le fue concedido. Un grupo de diputados indicó que pretende viajar a Honduras.
"No hay cuestionamiento respecto al presidente Zelaya, pero sà de los otros sesenta", dijo el socialdemócrata opositor Eduardo Azeredo y presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
"Brasil se aparta de los grandes problemas internacionales y está preso de un pequeño paÃs", criticó el opositor Arthur Virgilio, quien acusó al gobierno de "comprar la agenda polÃtica de (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez".
"Una posición democrática contra todos los tiranos, no sólo contra (Roberto) Micheletti", pidió el diputado verde Fernando Gabeira, al criticar los encuentros del presidente Luiz Inacio Lula da Silva con algunos lÃderes africanos.