Honduras
Manuel Zelaya dice que no lo volverán a sorprender con ropa de dormir. Casi cien dÃas han pasado desde que la noticia del ex presidente de Honduras vestido en pijama en Costa Rica trascendió al mundo, tras su separación del poder y expulsión el pasado 28 de junio.
Este es, precisamente, uno de los puntos donde los defensores de la defenestración de Zelaya han preferido el silencio, ya que no ha habido argumentos para justificar tan monumental humillación. No obstante, insistentemente, el presidente Roberto Micheletti ha aclarado que la salida de Zelaya de Honduras fue para evitar una guerra civil en medio de la marcada polarización en que vive la sociedad hondureña.
Hasta la fecha, el trago no ha podido ser digerido por el ex presidente hondureño, que prefiere dormir en ropa de calle, según publica el artÃculo de La Vanguardia.es.
El ex presidente, que en cinco dÃas se gastó 80 mil dólares de una tarjeta de crédito internacional, es muy sencillo en su alimentación, según refiere la publicación que revela el menú que suele enviarle a diario su hija Zoe: frijoles, arroz, aguacate, queso, pollo…Recientemente, la mitad de los inquilinos de la embajada de Brasil sufrieron una intoxicación tras ingerir la carne blanca.
Pero, contrario a una información brasileña según la cual la sede de la embajada de Brasil tiene seis baños, este otro artÃculo afirma que son apenas dos los que tienen que compartir los más de 60 habitantes de la sede diplomática. Uno, más bien, si se toma en cuenta que uno es exclusivo de Zelaya.
"Hay sólo dos sanitarios para los 65 miembros de la resistencia, por lo que hubo que acordar turnos", dice el artÃculo.Y para aprovechar recursos se bañan de dos en dos.
Tantas penurias han despertado la devoción religiosa del ex presidente, que a diario convoca a grupos de oración dirigidos por el sacerdote salvadoreño Andrés Tamayo, quien está sujeto a ser expulsado del paÃs por sus llamados contra las elecciones de noviembre.
La publicación de La Vanguardia no pasa inadvertido un detalle: a 14 dÃas de ingresar sorpresivamente al paÃs y atrincherarse en la embajada de Brasil, Zelaya no muestra la misma soltura ni energÃa de sus dÃas en el exilio.
El ex presidente esperaba que su retorno al paÃs iba a generar una masiva reacción popular que lo devolverÃa de inmediato a Casa Presidencial. No obstante, tuvo que confrontarse con la realidad de su soledad y la de sus sesenta y tantos acompañantes.