Honduras
El diario Las Américas dedica este martes su editorial al tema de las elecciones generales de Honduras.
Con el título "Honduras es un Estado soberano, no un bien mostrenco", el diario fustiga la actitud de aquellos gobiernos que desde antes de que se realizaran las elecciones generales anunciaban que sus resultados serían nulos "como si el pueblo hondureño no tuviese el derecho de decidir su propio destino político", señala la publicación.
A continuación el editorial íntegro:
Honduras es un Estado soberano, no un bien mostrenco
El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define como bien mostrenco “los muebles o los semovientes que, por no tener dueño conocido, se aplican al Estado. Suele, sin embargo, darse este nombre en general a todos los que carecen de dueño conocido, ya sean bienes muebles o bienes raíces”.
Parece que muchos gobiernos y dirigentes comunistas, comunistoides o simpatizantes de una izquierda radical, han considerado que ese calificativo corresponde a Honduras cuando, irresponsablemente por no decir alegremente, manifestaban que cualquiera que fuese el resultado de las elecciones del 29 de noviembre, éstas serían declaradas “nulas” y por consiguiente – según ese criterio aberrantes – la llamada “comunidad internacional” no iba a reconocer esos comicios, como si el pueblo hondureño no tuviese el derecho de decidir su propio destino político que caracteriza el resultado de elecciones donde el voto se emite libremente y honradamente se escruta. Es decir, le daban el tratamiento de bien mostrenco a una república soberana como es la de Honduras.
Está bien que haya gobiernos que no quieran tener relaciones diplomáticas con otros y que se mantengan alejados de todo lo que se conoce como relaciones internacionales con respecto al gobierno que no les es agradable o no se ajusta a su posición filosófica.
Es un derecho de cada gobierno establecer relaciones de ese tipo. Ahora bien, no tienen derecho de perseguir al país cuyo gobierno, producto de elecciones legítimas, no es del agrado suyo. Eso es algo que viola la soberanía del Estado que es objeto de esta persecución, en este caso la República de Honduras, cuyos valientes líderes se han enfrentado a los que han querido imponer, a la fuerza, incluyendo organismos internacionales como la OEA, un capricho político que no respeta la mencionada soberanía hondureña.
Este domingo, 29 de noviembre del 2009, el gobierno hondureño convocó a elecciones en las cuales participaron todas las fuerzas vivas del país, con la excepción del grupo minoritario dentro de Honduras que tiene como líder al depuesto presidente Manuel Zelaya. El gobierno constitucional hondureño desafió la ira de los enemigos de la democracia aliados de Fidel Castro, de Hugo Chávez, de Daniel Ortega, de Rafael Correa, y de Luiz Inacio “Lula” da Silva.
Este último, el brasileño, ha llegado a los extremos irritantes de haber sido cómplice del ingreso al país de Zelaya y de mantenerlo “a bombo y platillo” en la sede de su Embajada en Tegucigalpa durante más de dos meses. Desde esa Embajada, Zelaya ha manejado la subversión, incluyendo actos terroristas, a favor de sus intereses.