Nicaragua
Nicaragua y Guatemala todavía buscan otra solución a la crisis política de Honduras, a pesar de que la mayoría de la comunidad internacional dio por iniciada esa solución luego de la asunción de Porfirio Lobo Sosa como mandatario.
Los presidentes de Guatemala, Álvaro Colom, y de Nicaragua, Daniel Ortega, sostuvieron en Managua un encuentro la noche de viernes para analizar “soluciones efectivas” a la crisis política surgida en la región luego de los hechos del 28 de junio registrados en Honduras.
Nicaragua, miembro de la Alba que impulsa el ex militar golpista Hugo Chávez, es el único país de la región que desconoce a Lobo como presidente.
Debido a eso no es de extrañar su posición, pues Chávez y Manuel Zelaya siguen presionando para que haya más condenas contra los hondureños. La postura de Colom es impredecible.
Por un lado envió a su embajadora de regreso y con ello se normalizaron las relaciones, y por otro se reúne con Ortega para hablar sobre la presencia o no de Honduras en la reunión del Grupo de Río.
Ayer trascendió que es Ortega quien ha comenzado una ofensiva en la región para que no se invite a Lobo a la reunión del Grupo de Río que se celebrará el próximo 22.
Detalles de la reunión
Tras el encuentro entre Ortega y Colom, que duró más de tres horas en el despacho del presidente nicaragüense, ubicado en la sede central del Frente Sandinista, los mandatarios ofrecieron una conferencia de prensa a la que fue invitada únicamente la prensa oficialista.
Según un informe ofrecido ayer en el sitio web gubernamental “El 19”, ambos mandatarios analizaron los mecanismos para alcanzar una posición común sobre el asunto hondureño de cara a la próxima cumbre del Grupo de Río, prevista a realizarse en Cancún, México, el próximo 22 de febrero, indicó Colom.
“Esperaríamos en los próximos días, antes del 22, tener una propuesta que pudiera dar un camino a una solución efectiva de las diferencias que hay como consecuencia del golpe de Estado que se dio en Honduras y que todos rechazamos”, subrayó Colom.
El mandatario guatemalteco dijo tener la esperanza de que Centroamérica entre en una “fase renovada y potenciada” de energía integracionista y solidaridad para que los cambios suscitados en la región devengan en transformaciones positivas.
Ortega agregó que es importante el hecho de que se analizaron iniciativas “que no dejan en la impunidad” los hechos en Honduras, que constituyen una “amenaza” para la estabilidad regional. Curiosamente, Ortega es acusado en su propio país de dar un autogolpe.
“Se trata -dijo Ortega- de buscar una salida a la crisis regional en el tema de seguridad y estabilidad democrática que sigue amenazada por el golpe (militar) de Honduras”.
El canciller hondureño, Mario Canahuati, había destacado durante la semana anterior que el encuentro del Grupo de Río sería la oportunidad que el país estaba esperando para expresarse al mundo entero.
De hecho sería la primera misión oficial que enviaría el presidente Lobo Sosa al exterior.
España y la OEA
Entre tanto, España impulsará esta semana la normalización de las relaciones con Honduras, con la visita del secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia.
Este alto funcionario hará una gira por Centroamérica para “apuntalar” las negociaciones para la conclusión de un acuerdo de asociación entre la UE y la región, han informado a Europa Press fuentes diplomáticas.
De Laiglesia llegará el martes a Tegucigalpa, apenas una semana después de que el embajador español, Ignacio Rupérez, se reincorporara a la legación, después de siete meses de ausencia a consecuencia de los sucesos del 28 de junio.
Rupérez trabaja en la preparación de un encuentro entre De Laiglesia y Lobo, que este fin de semana aún no estaba cerrado.
España fue el país que lideró las acciones contra los hondureños en Europa. Suspendieron las ayudas, expulsaron al embajador Eduardo Martell y despreciaron el sacrificio que harían soldados hondureños por la paz en otras latitudes del mundo.
Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, rechazó en declaraciones ofrecidas a emol.com las críticas a lo que fueron las intervenciones de la OEA en la crisis de Honduras y la eliminación de la sanción que pesaba sobre Cuba.
“Hay que dejar en claro que, en términos de crisis, hemos actuado de manera sustantiva y decisiva y eso va a ir en mi informe”, apunto Insulza, quien pese a que solo contribuyó a dividir el continente y agudizar la crisis en Honduras, aspira a la reelección.
Diplomacia
OEA. Honduras está a la espera de que este organismo retire la sanción que la mantiene fuera de su seno.
Reconocimiento. Honduras ya normalizó relaciones con una veintena de países de todo el mundo y se espera que la cifra crezca esta semana.
