Honduras
La Cumbre de Río, que se celebra hoy y mañana en Cancún, México, servirá para medir fuerzas por parte de dos bloques del continente americano y Honduras está en el medio.
Unos aprovecharán esta cónclave para seguir condenando a Honduras, mientras que otros peticionarán para darle vuelta a la hoja y apoyar al nuevo gobierno del país, liderado por Porfirio Lobo Sosa.
Lobo Sosa no fue invitado por su homólogo Felipe Calderón, decisión que lamentaron ayer dos senadores estadounidenses. Dijeron además que esperan que eso no vuelva a suceder, porque se está excluyendo al pueblo hondureño a una cumbre que irónicamente se llama de “la unidad”.
Otros consideran que la prueba de fuego final en esta medición de fuerzas será la batalla por crear o no un nuevo organismo que excluya la presencia de Estados Unidos y Canadá.
Según la interpretación de algunos expertos en derecho internacional, sería algo así como una paralela a la Organización de Estados Americanos (OEA), criticada por el supuesto dominio que tiene Estados Unidos sobre ella.
El nombre que se le ha dado de momento es “Cumbre de Unidad Latinoamericana y del Caribe” (CALC), que es apenas un título provisional. Es un organismo todavía en construcción, sin estatutos incluso, analiza el diario La Jornada de México.
Este diario destaca además que en la segunda reunión de jefes de Estado que tendrá lugar los días 22 y 23 de febrero en la Riviera Maya asoman ya las contradicciones principales que tensarán el diálogo entre mandatarios: la silla vacía de Honduras, la sombra omnipresente de Washington, las competencias del nuevo mecanismo, sin contar las tribulaciones propias que cada nación trae consigo.
A favor y en contra
Honduras deberá ver los toros desde la barrera. Por la situación política creada a raíz de los hechos antes durante y después del 28 de junio, el presidente anfitrión del evento, Felipe Calderón, no invitó al presidente Porfirio Lobo Sosa.
Rafael Leiva Vivas, director de la Academia Diplomática de la Cancillería, explicó que Honduras no fue invitado porque México consideró que tiene la potestad de no hacerlo, a pesar de que Honduras es miembro del Grupo de Río.
“Ellos argumentaron que Honduras no es admitida por la OEA, pero no es un argumento válido porque el Grupo de Río no es una instancia de la OEA”, aclaró.
Pero Honduras contará con apoyo internacional en las sillas de países que ya reconocieron al gobierno de Lobo Sosa.
Entre ellos Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Perú, Panamá y otros.
Este grupo de países encontrarán oposición sobre todo en los miembros del grupo del Alba que lidera Hugo Chávez, el ex militar y presidente de Venezuela. Óscar Arias viajó ayer a México, y hará un nuevo llamado a sus colegas americanos para reconocer al gobierno hondureño.
“Es muy difícil aspirar a una mayor unidad entre la comunidad latinoamericana si se excluye a un país que recientemente eligió, en elecciones limpias y transparentes, a un presidente como Porfirio Lobo”, argumentó.
“Me parece que lo lógico es pasar esa página y analizar las posibilidades para que todos los países del continente reinicien sus relaciones con el nuevo Gobierno lo más pronto posible”, insistió.
Por otro lado, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que inicia hoy una gira por México, Cuba, Haití y El Salvador, aspira a encontrar fórmulas para una reaproximación de Honduras a la región.
Mauricio Funes, presidente salvadoreño, se manifestó a favor de una reinserción de Honduras en la comunidad internacional.
Para muchos ya se da por descontado que la plena aceptación de los países de la región (salvo las voces en contra que puedan escucharse en boca de Chávez, Castro, Evo y quizá Cristina Kirchner) es ya solo cuestión de tiempo. Mario Canahuati, canciller hondureño, afirmó que se han restablecido relaciones diplomáticas plenas con 29 países.