Honduras
Su entrega como madre la llevó a trabajar en arduas faenas, dedicándose al destace de cerdos y horneado de pan de casa.
Y es que Amalia Suárez, antes que pasar hambre con sus 12 hijos, prefirió trabajar sin descanso durante largas jornadas.
En la actualidad la anciana de 91 años aún se mantiene en pie y continúa con sus labores en el hogar, pues han llegado los nietos que deben ser alimentados.
En la ciudad de El ParaÃso se le considera como un ejemplo como esposa, madre y vecina, ya que siempre se ha distinguido por su don de servicio.
Según Amalia, el papel de madre se tuvo que doblar al enviudar, pues le tocó formar a sus hijos menores sin la compañÃa de su esposo, Francisco Mendoza Calderón (QDDG).
Con las ganancias que logró de su trabajo pudo formar a cinco de sus hijos como maestros, también a dos de sus nietos, situación que representa para ella una gran una satisfacción.
"Me tocó hacer de mamá y de papá y eso es duro porque algunos de los hijos son duritos", dijo Amalia al contar parte de su vida a EL HERALDO. Eran jornadas de levantarse a las dos de la mañana, afanar los cerdos, alumbrándose con rajas de ocote porque no habÃa electricidad. Asegura que su mayor fortaleza fue Dios, por lo que mantiene la costumbre de leer la biblia y rezar el rosario a diario.