Honduras
Un reducido puesto de madera en el mercado San Antonio, en la ciudad de Choluteca, es el centro de trabajo de Priscila Velásquez.
En el lugar, desde hace más de 50 años la señora expende refresco natural y pozol.
Este mismo rubro le permitió a Priscila alimentar, vestir y asistir con medicamentos a sus hijos desde que nacieron.
Son seis retoños los que logró procrear la entrevistada, hijos que lograron convertirse en profesionales, pese a que las ganancias del puesto de refresco eran mÃnimas.
En la actualidad, Velásquez posee 74 años y aún se niega a quedarse en casa para descansar, pues asegura que se mantendrá en pie hasta que Dios se lo permita.
En sus inicios, según la septuagenaria, trabajaba como ayudante, pero con el paso de los años logró adquirir su propio establecimiento en el mercado de la localidad.
"En aquel tiempo apenas ganaba ocho lempiras mensuales como salario", y con ello la comerciante llevaba el alimento a la casa.
Para generar ingresos para la casa donde permanecÃan sus hijos, doña Priscila también vendió tortillas y comida. "Gracias a mi trabajo pude sacar adelante a mis hijos, aunque con mucho esfuerzo ya que me tocó ser madre y padre para ellos", comentó.