Honduras
Los potentes rayos de sol que la acompañan en su faena diaria la hacen desfallecer a cada momento, pero con solo pensar en sus gemelas Ana Suyapa Alvarado recobra fuerzas.
La señora reside junto a sus dos niñas en la aldea de Araulí. Es madre soltera, por lo que le toca madrugar y anochecer entre los sembradíos de tomate, maíz o repollo, lugares donde se gana el sustento diario.
María José y Ana María son los nombres de sus hijas, quienes cumplieron 10 años el pasado 13 de abril y cursan el cuarto grado en la escuela de la localidad.
Uno de sus mayores sueños es lograr terminar la casa donde reside junto a sus pequeñas. "Quiero terminar la casa de mis hijas", dijo Ana para luego relatar el sacrificio que realiza a cada momento con tal de criar y formar a sus dos amores.
Sus días transcurren en el campo, debajo del sol abrazador, empapada de lluvia o hundida hasta las pantorillas en el fango de las milpas, los frijolares, los sembradíos de tomate o las parcelas cultivadas con chile dulce.
Cuando no hay trabajo como peón agrícola, Ana se dedica a hacer alborotos. "Si me toca sembrar maíz, siembro maíz. Yo sé tapiscar, sembrar chiles y tomates, arrancar frijoles, yo hago de todo lo que sea honrado por mantener a mis gemelitas", concluyó.