Honduras
La suspensión del servicio de agua potable es un mal que ataca desde hace varios años al hospital Gabriela Alvarado.
La cura, aunque es conocida por médicos y personal del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa), nunca ha sido aplicada al centro asistencial, obligando a sus autoridades a suspender las cirugÃas electivas.
En esta semana fueron cuatro dÃas los que el sanatorio no recibió el vital lÃquido a través de las redes del Sanaa, situación que obligó al personal médico a dar el alta a varios pacientes que habÃan sido programados para ser intervenidos.
Salvador DÃaz, director del centro asistencial, explicó que los pacientes antes de ser retirados de las salas se les reprogramó la cirugÃa.
"Esta es una situación grave que no puede seguirse presentando, pues los perjudicados son siempre los enfermos", dijo el galeno.
La capacidad de hospitalización del hospital es de 200 pacientes, pero de forma permanente se llega a un 80 a 85 por ciento de su capacidad, es decir contamos con unos 150 pacientes que de forma permanente necesitan contar con agua, ya sea para su aseo personal, para su tratamiento o para la limpieza del área donde permanecen, manifestó el funcionario.
Los empleados del centro asistencial, según DÃaz también se ven afectados con la escasez del vital lÃquido, en total son 500 personas que laboran en la institución médica las que demandan de un servicio de agua permanente.
"Hago un llamado a las autoridades del Sanaa, para que nos resuelvan este grave problema, ya que somos una dependencia que no puede funcionar sin recibir el agua, pues hasta para colocar un yeso se requiere del insumo básico", agregó.
Las cirugÃas de emergencia son las únicas que no se suspenden. "En esta ocasión nos vimos en la necesidad de adquirir agua embotellada para atender a los pacientes de emergencia sean heridos, cesáreas, apendicitis", concluyó el entrevistado.
Gestiones
Con el fin de resolver la crisis de agua que se presenta en el sanatorio, las autoridades del centro asistencial aseguran que han realizado varias gestiones para instalar una planta potabilizadora en el interior del hospital, pero aún no reciben respuesta.
Son 15 millones de lempiras los que se necesitan para poder contar con el equipo para tratar el agua de pozos subterráneos en el momento en que por alguna razón el Sanaa suspenda el servicio al centro asistencial.