Honduras
Son las 10 de la mañana, el desayuno acaba de culminar, aunque despertaron desde el amanecer.
Tortilla frita en manteca fue el manjar de este día, pues en varias ocasiones el "no hay" es lo único que se les entrega a los cinco niños del hogar, pues los mayores resisten el hambre con tal de ver comer a los más pequeños.
La vivienda forrada con pedazos de lata oxidada está en un terreno ajeno, se los dieron en calidad de préstamo, por mientras pasa el invierno, luego de que permanecieran por varias semanas bajo la sombra de una palmera.
"Me quedé sin casa, en un temporal, cuando creció la marea, fue en marzo de este año, perdí hasta mi negocio", dijo Yoquín Alvarado Cruz, jefe del hogar. Las pérdidas económicas de esta familia superan los 95,000 lempiras.
En las primeras semanas luego de pasar la marejada, según Alvarado Cruz, acudió a las oficinas de la municipalidad en busca de ayuda.
La respuesta de las autoridades locales embargó de alegría al entrevistado, pues le prometieron que solicitarían la ayuda gubernamental.
"Desde aquel momento llevó meses esperando, pero no nos han respondido, dicen que el gobierno no nos ha querido ayudar", dijo el afectado.
Por falta de recursos económicos, los niños de la familia se vieron obligados a abandonar los estudios primarios, entre ellos Karla, Jessy y Belkis Alvarado, de siete, ocho y trece años.
"Yo aún confío en que el presidente Porfirio Lobo nos ayudará a reconstruir las casas, pues si él pudiera conocer nuestra realidad se tocaría el corazón", concluyó el padre de familia.
El lugar donde se encontraba el hogar de Yoquín, en la actualidad se ha convertido en un lugar desolado pues junto a su negocio sucumbieron otros 19 establecimientos más los que no se han logrado recuperar.
En aquel momento la marea alcanzó cerca de ocho pies (unos 2,4 metros) de altura, llevándose a su paso los negocios donde se atendía a los turistas, además de inundar unas 15 viviendas en la comunidad de Palmira.
Auxilio
El alcalde del municipio de Marcovia clama por ayuda para las personas que aún no tienen una vivienda. Son cinco familias las que aún están a la intemperie según el munícipe.
"Necesitamos una respuesta inmediata pues la comunidad de Cedeño ahora es una zona desierta, no podemos atender las necesidades con fondos locales pues no los tenemos, requerimos del apoyo gubernamental", manifestó Cálix.
En la comunidad de Cedeño residen unas 250 familias que requieren ser reubicadas debido a que se encuentran en la orilla de la playa, ya que cada vez que se incrementa la marea se ven afectados por las inundaciones.
Las autoridades municipales estiman que para poder trasladar a las familias que se encuentran en zonas de riesgo, se necesitan 180 millones de lempiras.
Solicitudes
Las peticiones de las autoridades y afectados se resumen en apoyo con víveres, reconstrucción de viviendas, mejoramiento del sistema eléctrico y red sanitaria en las comunidades que sufrieron el embate de la naturaleza.
Y es que en la localidad las aguas negras permanecen expuestas en varios puntos ya que el sistema de alcantarillado colapsó, situación que pone en riesgo la salud de los pobladores.
Incomunicados
Una de las comunidades donde los pobladores se han quedado incomunicados es Guapinol, debido a que con el invierno la carretera de acceso a la localidad se ha vuelto intransitable.
"Son varias comunidades las que requieren de ayuda con maquinaria pesada para recuperar los caminos que se han dañado con las lluvias", dijo el Alcalde.