Honduras
El principal afluente de donde se abastecen de agua los pobladores de la aldea Los Zorrillos, en el municipio de Santa Ana de Yusguare, está contaminada por heces fecales.
Este es el resultado de un muestreo de agua que se realizó en los últimos días, luego de haberse registrado un repunte de las enfermedades gastrointestinales en la localidad. La presencia de diarreas acompañadas de vómitos y dolores abdominales en varios niños y ancianos de la comunidad alertó a los vecinos, quienes decidieron que se analizara el agua que consumen.
Unas siete personas han presentado los mismos síntomas, residentes en diferentes viviendas, y fueron atendidas en clínicas privadas.
De estas personas, tres son niños de dos y tres años, dos son adultos y una pertenece a la tercera edad.
Rosalio Sánchez, uno de los afectados, aseguró que los síntomas persistieron por varios días, hasta que acudió a un centro asistencial.
“Estoy preocupado porque seguimos consumiendo el agua contaminada porque no tenemos otra opción y es seguro que nos seguirán los problemas de salud”, dijo el anciano.
Vidal Salinas, presidente de la junta de agua, manifestó que luego de presentarse estos casos decidieron realizar un análisis, obteniendo como resultado que el agua está contaminada con heces fecales. Pese al resultado que dieron las muestras, según Salinas, la comunidad se sigue abasteciendo del mismo sitio, pues aseguran que no tienen otra opción.
Piden presencia de Salud
Con el fin de aplicar acciones de prevención y atención del problema que enfrentan, los vecinos de la comunidad sostuvieron una reunión en las últimas horas. En la sesión se decidió pedir a las autoridades sanitarias que puedan acercarse a la comunidad para que les brinden las directrices a seguir en torno al tratamiento del agua que consumen.
Uno de los vecinos es Roberto Pastor Betancourt, quien aseguró que sin la ayuda de Salud no podrán aplicar ningún químico al agua, ya que no tienen el conocimiento adecuado sobre las cantidades a aplicar y qué tipo de purificación se le puede dar. Unas 100 familias se abastecen del pozo que se ha comprobado que está contaminado. La cuota mensual que cancelan los abonados es de 100 lempiras.
La población de la comunidad es de 735 habitantes, entre adultos y niños. Las principales enfermedades que desencadena el consumo de agua no tratada son el cólera, fiebre tifoidea, disenterías, poliomelitis, hepatitis y salmonelosis.