Honduras
La vida del kinder Rafaela Urrutia ha estado ligada a la falta de condiciones pedagógicas.
El centro de enseñanza inició hace cuatro años en un garaje.
Luego la maestra y los alumnos se vieron en la necesidad de trasladarse a una pieza de alquiler.
En los primeros años no se contaba ni con el mobiliario para que los niños permanecieran sentados al momento de las cátedras.
Lo primero que se logró fueron dos pupitres de madera y cuatro sillas, mobiliario que aún está en funcionamiento.
"El resto de los pupitres me los ha prestado un docente de otro centro educativo, pues los niños no pueden permanecer en pie", explicó Brenda Espinal, maestra.
En 2009 se logró la construcción del aula de bloque, pero producto de la escasez de recursos económicos el cubÃculo quedó a medio terminar.
La filtración de aguas lluvias por el techo mal construido se ha convertido en un grave problema ya que la humedad les ha dañado varios materiales.
Según la docente, producto de las filtraciones de las lluvias no puede ni utilizar la diminuta pizarra donde a diario trata de marcar algunas indicaciones para los pequeños.
"No puedo usar la pizarra debido a que permanece húmeda, los padres de familia me han prometido que para finales del año educativo me van a apoyar con la construcción de una pizarra adecuada", dijo la maestra.
Clases diarias
La matrÃcula del centro de enseñanza es de 25 alumnos este año.
La maestra asegura que pese a las condiciones en que labora, nunca ha suspendido clases y los niños asisten de forma puntual. Otra de las necesidades del jardÃn de niños es la falta de un muro perimetral que les brinde mayor seguridad a los alumnos y los materiales que posee.
La docente solicitó el apoyo de las autoridades gubernamentales para poder mejorar las condiciones del centro educativo.