Honduras
A la edad de 13 años, Elisa Vásquez de Rivera comenzó a perder la luz en sus ojos.
La ceguera que llegó de forma gradual con el tiempo se afianzó, pues se diagnóstico que padece miopía congénita.
Elisa en la actualidad tiene 64 años y sigue su vida sin limitaciones.
"Desde pequeña siempre tenía que acercarme las cosas para poder verlas, los médicos me evaluaron y dijeron que tenía catarata, paso el tiempo y cuando me operaron se dieron cuenta de que tenía desprendida la retina", confió Vásquez. Unos 24 años atrás quedó sin visión, pero desde ese momento ha sido una mujer de retos.
Se integró a la Unión Nacional de Ciegos Hondureños (Uncih) filial tres con sede en Danlí, con la finalidad de luchar por sus derechos y los de sus compañeros.
Uno de los más grandes obstáculos que ha logrado palpar y trata de sobrepasar Elisa es el desempleo que viven las personas con limitaciones físicas.
Para lograr vencer la carencia de ingresos en su hogar, la madre de familia se dedica a la confección de flores de papel.
Esta manualidad, según Vásquez, la aprendió de su madre, quien confeccionaba flores para venderlas el Día de Difuntos.
"Mi mamá hacía flores para vender, entonces ella me enseñó, y desde allí en los días de difuntos o cuando me piden por encargo, yo elaboro coronas y ramos de flores", explicó. En la Uncih de la comunidad han sido inscritas 43 personas, los que al igual que Elisa no han logrado obtener un empleo formal.
Los miembros de la organización son de diferentes edades y llegan desde municipios vecinos como Teupasenti y Yuscarán,
Solicitan apoyo
"El tener una limitación física no nos impide desempeñar diferentes actividades y trabajos", expresó Saúl Antonio Cruz, coordinador general de Uncih en la localidad.
Los miembros de la institución solicitan a las autoridades gubernamentales que los apoyen con plazas de trabajo a través de los cuales logren percibir una remuneración económica. Según Cruz, las autoridades municipales los han apoyado a través de la apertura de un espacio para que puedan realizar sus reuniones semanales o mensuales.
El representante de las personas con ceguera en Danlí pidió además que las empresas privadas y estatales cumplan con lo que establecen las leyes nacionales.
"En qué empresa del Gobierno que funciona en la ciudad de Danlí va a ver usted que exista una persona ciega trabajando, nosotros podemos desempeñarnos en diferentes áreas", reclamó Cruz.
La Ley de Discapacidad determina que las empresas que cuenten con un número de 20 a 49 empleados están obligadas a contratar una persona con discapacidad.
"Esto no se cumple en nuestro municipio, por eso exigimos que se cumpla la ley".
Los integrantes de la institución han comenzado a realizar algunas gestiones para que a través del Instituto de Formación Profesional (Infop) se les brinde formación técnica.