La edición 2011 de Roland Garros no pasará desapercibida y no será fácil olvidarla, será recordada por sus grandes partidos y, además por haber mostrado en su máximo esplendor a los tres mejores tenistas del mundo, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer, quienes no escondieron nada y mostraron sus mejores armas en la arcilla parisina.
Lástima que solo uno haya tenido que salir campeón, porque los tres merecieron ese trofeo, pero el circuito profesional del tenis es así, una selva de competencia donde cara a cara los tenistas pelean no solo por los valiosos puntos y las millonarias cifras del reparto económico, sino también por la gloria deportiva.
Con la arrasadora campaña de 7 torneos jugados y 7 ganados, el serbio Novak Djokovic se ganó la etiqueta de favorito, asumió ese derecho con mucha personalidad y madurez, todos los partidos que jugó lo hizo como un verdadero campeón superando casi de entrada una prueba de fuego ante el argentino Juan Martín Del Potro.
Al suizo, número 3 del mundo, gran sector de la prensa y de los aficionados no lo tenía entre los favoritos, craso error porque con Roger en plena forma es realmente aventurado no tenerlo en cuenta y pensar que pueda sumar su décimo séptimo título de Grand Slam.
Nadal se mantiene como líder de la clasificación mundial de la ATP, pero solo con 45 puntos por delante de Novak Djokovic, el español suma 12,070 puntos en tanto el serbio tiene 12,025.
Esta semana ya arranca la temporada de césped y Nadal jugará el torneo de Londres mientras que Djokovic se tomará un descanso quedando una vez más la incertidumbre del cambio de líder en el ranking mundial, situación que podría definirse en Wimbledon.
