El lateral brasileño, que se perdió hace dos años la final de Roma, afrontará la cita de Wembley con la motivación especial que le trae jugar un encuentro de esta trascendencia.
A sus 28 años, el palmarés de Daniel Alves es amplio y lustroso. El brasileño ha ganado casi todo lo que puede aspirar un futbolista.
Tocó el cielo con aquel Sevilla FC que enamoró Europa con dos Copas de la UEFA consecutivas y se consagró años después con el FC Barcelona, que arrasó durante el 2009 y levantó los seis tÃtulos posibles.
Sin embargo, este incansable lateral arrastra una pequeña espina en su ya dilatada carrera: la final de Champions League de Roma en 2009, cuando una amarilla le dejó fuera del encuentro.
En mayo de aquel año el Barcelona se jugó el pase a la gran final de la competición ante el Chelsea FC, un encuentro que ya está grabado en la retina de todos los aficionados azulgranas.
Fue la noche de Andrés Iniesta con aquel golazo desde el balcón del área cuando el partido agonizaba. En ese minuto 90 todo el barcelonismo entró en ebullición y soñó con una corona que conquistarÃa apenas unas semanas después.
Aquella Champions League fue la guinda a una trayectoria espectacular que culminó una temporada perfecta, pero a pesar del éxito no todos pudieron participar en la cita de Roma.
Alves, como Eric Abidal, no pudo jugar por sanción y se perdió uno de sus encuentros que cualquier futbolista soñarÃa con jugar.
Ahora el lateral brasileño llega a Wembley con ganas de reivindicarse, de disfrutar con una cita marcada a fuego en su calendario.
Entonces, y ante el Manchester United FC de hace dos años, Josep Guardiola tuvo que improvisar una nueva defensa y suplir estas importantes bajas, pero esta vez podrá contar con Alves, uno de los pilares de este equipo cuya participación se revela clave en el encuentro, tanto en faceta ofensiva como defensiva.
Su condición de puñal por la banda derecha provoca continuos desequilibrios en el rival, y todo indica que Park Ji-Sung será el encargado de evitarlos.
Será una buena prueba para medir la capacidad del brasileño en las grandes citas.