Conversaba con un amigo sobre lo afortunados que somos de ser hondureños y de lo poco que eso nos importa. Quizás no vivimos en un paÃs con grandes rascacielos y amplias carreteras. Pero no quiero hablar de Honduras, sino de quienes lo habitamos.
Gente llena de inteligencia que "no se la cree". Y es aquà donde quiero preguntarle ¿cuál es nuestro problema? El problema de los hondureños no es haber nacido en un paÃs subdesarrollado, no es la pobreza ni la delincuencia, quizás un poco la corrupción y el sistema polÃtico, pero eso solo es una pequeña parte, creo que todo radica en nuestra baja autoestima.
El creer siempre que afuera está lo mejor, que los demás tienen cualidades y que nosotros solo poseemos defectos, que el "gringo" o el italiano son mejores que nosotros por el simple hecho de que no son hondureños.
Y aunque muchas difieran de mi punto porque piensen que el problema es el sistema educativo, déjenme contarles que me he encontrado por ahà con algunos extranjeros que ni siquiera sabÃan que Honduras era un paÃs y mucho menos que era parte de Latinoamérica y realmente me da pena, por ellos claro, porque desde la escuela a mà sà me enseñaron muy bien el nombre de cada uno de los paÃses que conforma cada continente y su respectiva capital, sin importar si éstos eran o no una potencia económica.
Gente, la inteligencia y la actitud no son cualidades que nos fueron negadas, al contrario, nos fueron repartidas de modo equitativo con el resto del mundo, pero la diferencia es que ellos sà "se la creyeron" y nosotros no. El dÃa en el que decidamos cambiar nuestra manera de vernos y hacernos acompañar de perseverancia y fe en nosotros mismos, ese dÃa la historia de Honduras cambiará.
