Los fracasos nos sirven para recordar que tenemos que seguir adelante, que la vida se trata de esfuerzos, de caídas y levantadas. Pensar en un fracaso profesional que hallamos tenido o que en este momento estés pasando solo es el momento preciso para ser mejores y no rendirnos.
Del fracaso a la victoria
El que no fracasa no mejora... te parecerá mentira, pero es como cuando sacabas una mala nota en la escuela y decías “el próximo parcial saco 100%”, y te esforzabas y estudiabas más para lograr esta excelencia. Lo mismo sucede cuando tienes un tropiezo profesional, siempre que pienses en positivo y sigas adelante. Es un proceso normal, tan natural como respirar y no esta mal encontrarnos baches en el camino de vez en cuando, estos solo te harán madurar y autosuperarlo. El tiempo y frecuencia de los fracasos se puede alterar según cuánto te arriesgas. Un fracaso alto es importante saber llevarlo con calma, aunque te hagan llorar y pasar algunos días deprimida, este tipo de tropiezo dejan huella en nuestro ser y es posible que los recordemos siempre pero esta en uno recordarlo como una enseñanza que nos hizo ser mejores. Un fracaso extremo es aún más dificil de superar, este puede llegar a arruinar la autoestima de una persona, hasta pensar en el suicidio, cosa que jamás deberías tener en mente considerando que todo tiene solución y no vale la pena perder la vida por detalles terrenales. Otro ejemplo de caídas extremas es haber invertido todos tus ahorros en una empresa que se vino abajo, despreocúpate; te quedan dos brazos y dos piernas para trabajar, y eso es lo importante.
Siempre con valentía y coraje
No seas el típico mediocre que se echa a morir por un fracaso y demuéstrale a todos que tu eres mejor en todo. Los fracasos extremos se dan por lo menos una vez cada 20 o 30 años, y a todos les pasa, no serás ni el primero ni el último, son ese tipo de experiencias que te bajan y te hacen replantear muchas cosas en tu vida. Bajándole importancia a los fracasos, llegamos al “leve”, que es una pequeña desilusión, a lo largo del día podemos tener varias, por ejemplo cuando nuestro equipo de fútbol pierde o cuando quebramos un adorno... es una función natural del día a día. El fracaso normal es como la palabra nos lo dice, normal, y son habituales.
EL EXPERTO dice:
Cuando pierdas un reto profesional averigua por qué pasó y cierra esa etapa de la vida abriendo una nueva con más ánimo que nunca y aprovecha para crear nuevas metas y desafíos en tu vida. Para aprovechar mejor esta etapa sigue los siguientes pasos:
• ¿por qué? Si eres bueno tienes que saber en qué fallaste y cómo puedes mejorar, nunca te creas perfecto pero sí lo suficientemente bueno como para esforzarte y salir adelante.
• Reúne elementos. Todo lo que hiciste bien y que consideres que vale la pena recuperar, tráelo contigo que puede ser de gran utilidad en algún momento de tu vida. Desde la experiencia y las ideas hasta lo material como productos tuyos, programas, etc. Cuando el momento malo pase, quién sabe quizás logres recuperarte y volver a retomar la oportunidad.
• Experiencia. Los frutos de cada momento malo es la experiencia que adquieres, no la desaproveches y crea nuevas relaciones y conocimientos. Enfócate en el inicio de un nuevo trabajo.
• Cuida tu reputación. Muchas veces las empresas donde fracasamos suelen culpar a alguien, si en este caso eres tú a quien todo mundo ve como el responsable, toda la culpa se te delegará a ti. Y esa reputación “más rápido que lento” estará en boca de todos, y llegará a oídos de todo mundo fuera de la empresa. Lo peor que puedes hacer es dar explicaciones. La estrategia para salir adelante: no vayas tras un gran proyecto. Conserva tu perfil bajo, con tareas de alcance medio, hasta que tengas la oportunidad de demostrar que esa reputación es falsa.
• Otras opciones. Proyectos y trabajos vienen y van, sobran para quienes en verdad quieren triunfar. Hay una regla que siempre se cumple tras el fracaso: no importa cuán grande sea tu falla, no estás ante el último trabajo de tu vida.
