Todos los seres humanos tenemos derecho a un espacio personal y a una privacidad. Lo que sucede que mientras seamos menores debemos permitirnos ser guiados”, explica, la licenciadaMarilyn Cardona, orientadora y terapeuta familiar.
Lo mejor es platicar con los hijos desde su temprana edad. Brindarle el hecho de saber de que siempre se va a confiar en él, siempre y cuando no dé indicios de defraudar a sus padres.
Si el niño se siente seguro, aceptado como es, se le ha dicho cuáles son los límites, también se le debe decir cuáles son las consecuencias si traspasa esos límites. Eso es lo primero que deben hacer papá y mamá. Las disciplina tiene que ir a una sola dirección.
El día que traspasen ese límite lo que se les había ofrecido como correctivo se debe cumplir. Cuando va creciendo y llega a la adolescencia, hay que comprender que en esta etapa estará buscando su propia identidad, buscando su propio espacio, tratando de afianzar su personalidad insipiente a ese momento.
Qué hacer?
Particularmente no recomiendo televisiones ni computadoras en las habitaciones de los hijos, porque no podemos estar controlando a qué hora se despiertan o ven televisión. La computadora debe estar ubicada en un lugar de estudio de manera que la pantalla esté a la vista de manera que ya sea los padres o quien los cuide puede pasar y ver qué están viendo los chicos. Si se tiene el indicio de que está ingresando a sitios indebidos, el padre debe bloquear ese tipo de acceso.
Por eso es importante que el niño y el adolescente estén siempre en observación de una persona con criterio.
Las empleadas domésticas no son las indicadas porque desconocen de la tecnología y su uso.
Sobre los espacios personales que tanto piden los adolescentes.
A las mujeres no les gusta que les registren los bolsos y a los muchachos no les gusta que les revisen sus cajones de mesa de noche o billeteras. Qué puede hacer el padre para que no se sientan violentados? nuestra especialista recomienda decirles: Mi amor, es ahora de limpiar tu habitación, vamos a hacerlo juntos, juntos vamos a limpiar gavetas”. Es una forma sutil de ver si no encontramos cigarrillos o algún material no apto para ellos. Si encontramos algo, no hagamos escándalo.
No regañar de una forma muy impositiva, sino llamar al hijo, explicarle por qué no es conveniente para él, ese tipo de material, por ejemplo, armas cortopunzantes o cualquier otra cosa que sea un peligro para él.
Lo que más aconsejaría en este caso al padre o madre es hablar con él pero que el hijo exprese su opinión. Hacerlo reaccionar, de manera que de su boca salga la convicción y entendimiento de que lo tienen que acatar.
Otra cosa importante es que los padres deben conocer las amistades de los hijos. Ver sus influencias, puede ser que a nuestros muchachos no se les estén ocurriendo ciertas ideas pero puede ser que sean inducidos por otros compañeritos.
El espacio personal es cierto, es personal, pero los dueños de la casa son papá y mamá y ellos tienen todo el derecho con el debido respeto ver qué está sucediendo en el espacio exclusivo para su hijo.
Mientras los hijos vivan bajo el techo familiar deben de cumplir con los límites que los padres pongan. No es recomendable ser padres muy permisivos. El padre que no pone límites a sus hijos adolescentes, tendrá hijos adultos antisociales o propensos a las adicciones. El padre tiene que estar consciente que si quiere criar a un adulto responsable tiene que empezar por ponerle límites desde la adolescencia.
Los mismos padres sufrirán las consecuencias por no haber actuado por comodidad o ignorancia.
Redes sociales y el cuarto
“Los adolescentes actuales, varones y jovencitas, insisten en que no tiene nada de malo recibir a sus amistades del otro género a solar en su cuarto. “No es lo adecuado”, dice la también especialista en Logoterapia, la licenciada Marilyn Cardona, “para eso existe la sala y si van a hacer tareas para eso está el comedor. Las áreas privadas pueden ser entre jóvenes del mismo género pero no distinto. La puerta jamás cerrada con llave y el acceso de los padres debe ser permitido en cualquier momento que a ellos les parezca bien. Para que los hijos no se sientan vigilidas o que les tienen desconfianza, lo ideal es que el padre realice una vigilancia sin ser inquisitiva, muy sutil, que los hijos sepan que en casa hay reglas que ellos deben conocer y respetar, y enseñárselas a sus amigos. Con el Facebook sucede lo mismo con el BlackBerry, los hijos no quieren darle a sus padres acceso ni a sus cuentas. Es muy importante que los padres les expliquen los riesgos a los que se exponen y orientarlos sobre que no deben publicar en esos medios, ya sea para evitar secuestros o que le adulteren fotografías personales”.
Marilyn Cardona
cardonamarilyn@gmail.com
