Secuestro: la otra cara del terror

Desde México a Colombia, pasando por Centroamérica; de Rusia a Filipinas y de Japón a la Tierra de Fuego, el secuestro sigue atacando a la sociedad en una espiral que parece no tener fin.
ElHeraldo.hn

Honduras

31.10.2009 - Colaboración de Ramón Orellana - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

   Imprimir  Enviar

El 16 de marzo de 1978, en una céntrica avenida de Roma, un grupo de terroristas de las Brigadas Rojas secuestró a Aldo Moro, uno de los políticos más influyentes de Europa, quien además había sido dos veces primer ministro de Italia. Un Fiat ocre le cerró el paso a su automóvil antes de que tomara una calle menos congestionada rumbo al Parlamento (Congreso) y, en cuestión de segundos, los terroristas asesinaron a su chofer y a un policía que lo acompañaba en el asiento trasero.

Un momento después lo sacaron del auto y huyeron a pie con él hasta una furgoneta que esperaba en una esquina con el motor encendido. Mientras, otro grupo de "brigatistis" (terroristas de las Brigadas Rojas) salieron de atrás de un restaurante y se enfrentaron a tiros con la escolta del político que intentó rescatarlo. Los cinco guardaespaldas murieron acribillados a balazos sin que ellos pudieran disparar un solo tiro.

El martes 19 de mayo, cincuenta y un días después, el cadáver de Moro fue encontrado en el baúl de un Renault 4, en una calle cercana al edificio del Partido Comunista Italiano. El gobierno se había negado a negociar con los terroristas. Lo asesinaron de ocho balazos.

El 18 de diciembre de 1980, en una acción muy parecida, fue secuestrado en Tegucigalpa, Paul Vinelli, presidente del Banco Atlántida, quien era considerado uno de los hombres más ricos de Honduras. Eran las ocho y cuarenta y cinco minutos de la mañana cuando un busito del Ministerio de Salud le cerró el paso a su automóvil a la altura del barrio Pueblo Nuevo. De inmediato, dos mujeres y tres hombres, comandos del Movimiento Popular de Liberación "Cinchoneros", un frente guerrillero hondureño, dispararon contra el chofer del banquero; sin embargo, su guardaespaldas repelió el ataque y resistió el ataque casi siete minutos, hasta que una bala le destrozó el corazón. Un segundo después, Paul Vinelli fue obligado a subir al busito y los secuestradores desaparecieron sin dejar rastro. El secuestro duró setenta y cinco días. El 2 de marzo de 1981, el rehén fue liberado cerca de la colonia Miramontes, quince días después de que Gautama Fonseca, el intermediario escogido por la víctima para negociar su liberación, entregó a los secuestradores dos millones setecientos mil lempiras. Los delincuentes jamás fueron identificados.

UNA EPIDEMIA MUNDIAL.

En los catorce años anteriores al secuestro de Paul Vinelli, un total de dos mil sesenta y ocho personas fueron raptadas en setenta y cinco países. Para 1999, el secuestro estaba ubicado "como la tercera actividad delictiva más rentable del mundo", después del tráfico de personas y el narcotráfico. Diez años después, el secuestro sigue siendo una epidemia mundial que ataca a todo lo que se mueve "desde un bebé de un día de nacido hasta un elefante de seis mil libras".

En Honduras, las bandas de secuestradores han operado casi impunemente amparados en el temor de las familias de sus víctimas y del hecho de que estas alejen a la Policía de las negociaciones; sin embargo, "hemos reiniciado la lucha contra los secuestradores y vamos ganando cada vez más batallas -asegura el general René Maradiaga Panchamé, titular de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI), responsable de la lucha antisecuestros. "Nuestro personal se ha profesionalizado, la población apoya a la Policía y los secuestradores cada vez tienen menos espacio para operar. Creo que es cuestión de tiempo para que les ganemos la guerra", enfatiza.

A pesar de esfuerzos como los de Panchamé, el secuestro sigue llevando dolor y lágrimas a las sociedades del mundo. En México, por ejemplo, cada año son secuestradas casi dos mil personas; en Brasil el secuestro es tan común como el fútbol y se cree que tan solo en el año 2005 las bandas de secuestradores se embolsaron más de mil millones de dólares por los rescates de sus víctimas.

En Rusia, cayendo la Unión Soviética en 1991, el secuestro germinó como los hongos en un basurero y hoy por hoy se calcula que solo en Rusia se producen más secuestros que en México y Colombia juntos. Se cree que en 1998 los delincuentes rusos obtuvieron casi novecientos millones de dólares a través del secuestro, y en Honduras, según fuentes confiables, después del huracán Mitch, en 1998, han sido víctimas de secuestro un promedio de seiscientas tres personas.

"Por desgracia, este delito se ha convertido en algo común en nuestro país -dice Maradiaga. Ahora todos podemos ser víctimas de los secuestradores, contrario a lo que sucedía en los años anteriores a 1990, cuando los delincuentes tenían como objetivo principal a las personas adineradas y los grupos de izquierda actuaban como un medio de presión política o para financiar sus propias causas".

ESCUELA DE SECUESTRADORES. Según el coronel Romero, sub director de la DNSEI y experto en el tema del secuestro, en América Latina "México es la principal ‘escuela’ de este delito. En este país el secuestro jamás tuvo una connotación política y ha sido solo una actividad criminal". Es tan amplio el mercado criminal en México, que las bandas entrenan a sus nuevos miembros con niños de zonas marginales de ciudades populosas, con mascotas y con otro tipo de animales.

Antes de "graduarse" como nuevo delincuente, el iniciado debe saber identificar y seleccionar a posibles víctimas y analizar el caso hasta en sus más mínimos detalles; además, no debe tener escrúpulos y debe ser un buen negociador. Por fortuna, en lo que va del año 2009, la policía mexicana ha desarticulado más bandas de secuestradores que en los últimos cinco años y se calcula que para finales de 2010, las bandas que sobrevivan estarán casi derrotadas y desorganizadas.

En Honduras, la lucha contra el secuestro no tiene pausa. Este es el país de Latinoamérica donde se han desarticulado más bandas de secuestradores y donde se ha llevado a la cárcel al mayor número de estos delincuentes. En los últimos sesenta días, la DNSEI ha liberado a buen número de víctimas de secuestro, ha capturado a muchos implicados y ha desarticulado tres bandas peligrosas que operaban en la zona norte y central del país. Además, ha recuperado más del 95% del dinero pagado por los rescates. "Y la lucha sigue, este es nuestro deber", dice Maradiaga Panchamé.

De México a Colombia, pasando por Centroamérica; de Rusia a Filipinas y de Japón a Tierra de Fuego, el secuestro sigue atacando a la sociedad en una espiral que tendrá que parece no tener fin.

CAUSAS DEL SECUESTRO.

En un estudio reciente, en trece países afectados por este flagelo, se llegó a la conclusión que más del 90% de los secuestradores proceden de los estratos más bajos de la sociedad. Según uno de los responsables de la encuesta, la pobreza es una de las causas de este delito, sin embargo, el general Maradiaga, con mayor objetividad, ubicó a la ambición desmedida en primer lugar, identificando a este tipo de delincuentes como inadaptados que hacen del crimen un medio de vida aparentemente fácil, sino también una forma inconsciente de vengarse de la sociedad que, según su equivocada forma de pensar, les ha negado la oportunidad de triunfar en la vida, reprimiendo y causando dolor a los que más tienen.

Según el coronel Romero, en los últimos cinco años el secuestro se ha multiplicado en Honduras porque los delincuentes encuentran cada vez más difícil asaltar un banco y saben que las técnicas de la Policía para detectar vehículos robados y traficantes de drogas son cada vez más efectivas, por lo cual dirigen sus acciones contra gente indefensa. Ahora bien, la escasez de recursos que ha afectado a la Policía limitaba su lucha contra los secuestradores, pero, según las autoridades, eso se está acabando, cada vez mejoramos nuestras técnicas contra este delito y estamos recibiendo más apoyo del gobierno central.

Un experto de la unidad Antisecuestros de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) dice que otra causa para que el secuestro prolifere en nuestro país ha sido la lenta y viciada aplicación de la justicia contra los secuestradores.

LOS CRIMINALES.

¿De dónde ha salido tanto secuestrador? Durante los años de la Guerra Fría, la gran mayoría de los secuestradores eran comandos entrenados en guerra de guerrillas y tácticas terroristas, que llevaban a cabo sus acciones por motivos políticos y propagandistas. Pero los tiempos han cambiado y con ello los motivos de los secuestradores. "Ahora lo que buscan es dinero, desean una vida fácil y lo peor de todo es que siempre caen en manos de la Policía", destaca el coronel Romero.

En Colombia, el mayor número de secuestros se le atribuye a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a ex soldados y a ex policías entrenados en contrainsurgencia; en Rusia, muchos de estos delincuentes son ex combatientes de Afganistán y ex espías de la KGB; en México, siete de cada diez delincuentes son ex policías, y en Honduras, la mayoría de los detenidos por este delito, son ex militares, incluso se han detenido a policías que prestaban servicio activo y delinquían al mismo tiempo. El colmo se presentó en Honduras hace algún tiempo, cuando un grupo de policías, dirigido por un sub oficial, secuestró a un empresario y lo tuvo retenido bajo amenazas de muerte hasta que el padre les entregó el dinero que exigieron por el rescate.

LA OTRA CARA DEL TERROR.

El escritor Mark Bless, en su libro "El negocio del secuestro", señala: "El secuestro es un trato cruel, ruin e indiferente contra el grupo humano más fundamental: la familia". ¿Quién no recuerda el dolor y el sufrimiento de la madre de Ana Paola Castillo cuando rogaba a los delincuentes que le devolvieran a su hija? ¿Quién pude olvidar el llanto de la madre de los futbolistas Palacios cuando suplicaba que le devolvieran a su hijo adolescente, secuestrado y asesinado recientemente? Y, ¿qué podemos entender cuando Aldo Moro, resignado, pidió que a sus funerales asistieran solamente aquellos que lo habían amado de verdad, esto es, su familia?

Los trastornos emocionales que provoca un secuestro en la familia de la víctima puede durar muchos años, y quizás toda una vida. La angustia que produce la ausencia de la víctima y su posible muerte, hunden a toda la familia en una verdadera pesadilla.

Un psicólogo que ha dedicado gran parte de su vida profesional a atender víctimas de secuestro asegura que "los traumas que produce un plagio pueden superarse con una terapia adecuada y con el apoyo de la familia, amigos y verdaderos profesionales". Por desgracia, no solo las víctimas y sus familiares pagan las consecuencias de este delito, la sociedad en general se ve afectada. Por ejemplo, en Honduras, varias empresas importantes trasladaron operaciones a países relativamente más seguros, dejando a miles de empleados en la calle. Y todo por temor al secuestro.

"Los criminales son cada vez más inhumanos, los delincuentes merodean por los centros comerciales en busca de víctimas menores de cinco años y obligan a los padres a pagar un rescate que a veces no pasa de los mil lempiras, bajo la amenaza de matar o mutilar a las víctimas", apunta el coronel Romero.

En los últimos dos meses se han desarticulado cuatro bandas de "secuestradores express" y se han puesto a la orden de los tribunales a más delincuentes cada vez.

LA REPRESIÓN DEL DELITO.

Según las estadísticas, en la mayoría de los países afectados se sabe que la policía está ganando terreno a los secuestradores. Se asegura que más del 80% de los casos llegan a resolverse, se captura a los criminales y se recupera gran parte del pago del rescate. Además, al identificar a los prófugos de las bandas desarticuladas, se les impide que actúen libremente y, en muchas ocasiones, son denunciados y hasta asesinados por sus mismos compinches para evitarse problemas futuros. A pesar de esto, el secuestro sigue siendo una epidemia mundial de consecuencias funestas.

"Hay que depurar la policía, las bandas más poderosas han corrompido a muchos de los que luchan contra este delito y está claro de que hay también malos policías sirviendo, supuestamente, a la población. Creo que ha sido acertado el hecho de el general Maradiaga Panchamé esté al frente de la DNSEI porque se sabe que es un hombre de resultados positivos y podemos confiar en que su lucha contra los secuestradores podrá devolverle la paz a la sociedad y la confianza a los inversionistas. Por otra parte, debemos endurecer aún más las leyes contra este delito. Sabemos que en Honduras el secuestro se paga con cadena perpetua, pero creo que falta más", manifestó un fiscal del Ministerio Público que pidió el anonimato.

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

En 1974, un comando del Ejército Simbiótico de Liberación secuestró a Patricia Hearst, hija de Randolph Hearst, el magnate de la prensa estadounidense. A los pocos días, la víctima empezó a participar con los delincuentes en asaltos a bancos y tiendas. Se dijo que ella sufría del Síndrome de Estocolmo.

Este fenómeno resulta de la relación de afinidad que se da entre las víctimas de secuestro y sus captores, creando confianza entre ellos y permitiendo que los rehenes no sean lastimados o asesinados. El caso que le dio el nombre sucedió en Estocolmo, Suecia, cuando un grupo de hombres armados mantuvo secuestradas a varias personas en un banco; varios rehenes lograron hacer amistad con los delincuentes, lo que les sirvió como protección y redujo las posibilidades de que fueran agredidos o asesinados.

opciones de texto  « AGRANDAR  ACHICAR » 

   Imprimir  Enviar

Normas de uso
Esta es la opinión de los internautas, no de ElHeraldo.hn
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes hondureñas o injuriantes.
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electronico confirmando su publicación.


Galería de Fotos

Desde México a Colombia, pasando por Centroamérica; de Rusia a Filipinas y de Japón a la Tierra de Fuego, el secuestro sigue atacando a la sociedad.
Desde México a Colombia, pasando por Centroamérica; de Rusia a Filipinas y de Japón a la Tierra de Fuego, el secuestro sigue atacando a la sociedad.

NOTAS RELACIONADAS

» 
El secuestro es algo "que te cambia la vida"
» 
Ex aspirante a Miss Arizona a la cárcel por secuestro y tortura de ex novio
» 
Hondureños cuentan el horror de los Zetas
» 
Dejan en libertad al hijo de Eduardo Maldonado
» 
El secuestro de Pepito
» 
Secuestro: la otra cara del terror
» 
“¡Libertad, libertad...!” exigen para Torres
» 
Prepárese y viva un “Secuestro” en Honduras
» 
Liberan a jovenes secuestrados en Honduras
» 
Boy George culpable de secuestrar a "escort boy"

Todos los títulos de esta sección

» 
Miguel Ángel, el genio creador
» 
Gonzalo Sánchez investiga
» 
Fútbol, una oportunidad para hispanos indigentes
» 
Flordelis, la súper madre de las favelas brasileñas
» 
Una Mona Lisa de tamaño récord
» 
Pakistán, huir de la guerra a lomo de burro

   PUBLYNSA S.A. Todos los Derechos Reservados © 2012