Fútbol, una oportunidad para hispanos indigentes

Cientos de latinos están enderezando sus vidas ayudados por programas de fútbol para desamparados.
ElHeraldo.hn

Estados Unidos

31.10.2009 - AP - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Con tan solo 19 años, Carlos Hernández tenía un futuro incierto: dormía bajo un puente o en un parque, se duchaba en casa de sus amigos y estaba deprimido.

Lo único que distraía al inmigrante mexicano era patear un balón de vez en cuando. Hasta que el entrenador de un equipo de fútbol local se le acercó un día en un parque de Los Ángeles y empezaron a hablar. "Me llevó a un shelter (hogar para indigentes). Me ayudó. Poco a poco empecé a salir de la situación", dijo Hernández, que el mes pasado viajó a Milán para jugar en el campeonato mundial de indigentes de distintos países.

Hernández -cuyos padres se separaron cuando él era niño- forma parte de las docenas de hispanos de todo el país que se han unido a la liga de Street Soccer USA para gente sin techo. A través del deporte y de una red de voluntarios y trabajadores sociales afiliados a la liga, muchos de los indigentes son ayudados a superar problemas, salir de la miseria e intentar llevar una existencia normal, con un trabajo y un hogar.

Hernández, de 21 años, vive ahora en casa de sus tíos, trabaja media jornada en una estación de lavado de vehículos y ha empezado a estudiar en una pequeña universidad de Pasadena. "Lo que agradezco a todo esto es no haber caído en los vicios", dijo Hernández a la AP durante un homenaje en Nueva York a los jugadores del equipo estadounidense escogidos para competir en el torneo mundial de las ligas de fútbol para indigentes.

UNA OPORTUNIDAD. La liga, fundada en 2004 en Charlotte, Carolina del Norte, por un trabajador social, se encuentra ya en 16 ciudades y asegura que ha ayudado a 700 personas sin techo a superar problemas de abuso de sustancias, de salud mental, a encontrar un empleo a jornada completa o a sacarlos de la calle.

Los hispanos representan más del 40% de los jugadores de la liga, pero algunas ciudades, como Los Ángeles, son más del 80%, según calcula una portavoz de la organización. "El fútbol forma parte de su cultura", explica Lawrence Cann, fundador y presidente de Street Soccer USA. "Cuando tienen problemas con el lenguaje y las cosas no les salen bien, el hecho de saber jugar al fútbol les hace sentir bien. Ves cómo mueven la pelota y cómo cambian de repente".

Pero no se trata tan solo de jugar a fútbol. Street Soccer USA se asocia a organizaciones locales que se dedican a ayudar a gente pobre. En Nueva York la liga se ha afiliado con la organización Help USA, y utiliza sus instalaciones para los partidos de fútbol, mientras que en Charlotte lo ha hecho con el Urban Ministry Center.

El entrenador de cada equipo es un trabajador social que forma parte de estas agencias y que recibe un manual diseñado para atender las necesidades de los jugadores. Es ayudado además por una red de voluntarios que hace de todo: desde ayudar a un inmigrante a llenar formularios migratorios o su solicitud de inscripción a una universidad, a asesorarle para encontrar un psicólogo, a acompañarle a una reunión de alcohólicos anónimos.

Los entrenadores -llamados mentores- proponen a los jugadores cumplir con ciertos objetivos en un plazo de tres, seis y 12 meses, en los cuales pueden conseguir desde un título de educación secundaria hasta un empleo, dependiendo del caso.

RED DE AYUDA. En Minneapolis, José Antonio Acuña entrena a unos 20 jugadores -siete de ellos hispanos- un día a la semana desde hace dos años. Acuña trabaja para la agencia Youth Link, que se dedica a ayudar a la gente sin techo. "Algunos forman parte de pandillas, otros se ha dedicado a la prostitución, muchos de ellos son muy jóvenes y no tienen un historial de crédito en este país y a veces no tienen a nadie que firme por ellos", explicó. "Muchos sufren depresión, esquizofrenia, son bipolares (maníaco-depresivos), algunos han sufrido abusos sexuales. Tenemos que cambiar su forma de pensar".

Street Soccer USA llamó a su agencia para proponer la formación de una liga y la idea fue un éxito, dijo el costarricense.

El problema es que a veces hay demasiados hispanos que necesitan asistencia. La crisis financiera tampoco ha ayudado a mejorar las cosas. "Llegan bastantes y no tenemos los suficientes recursos para ayudarlos a todos", explicó.

El fútbol es usado como un vehículo para intervenir en la vida de un indigente, una idea que ya ha tenido éxito en el extranjero antes. Street Soccer USA organiza un campeonato nacional y participa en la copa mundial desde 2005. Cann considera que el deporte "genera una relación de confianza". "A nadie le gusta no tener un sitio donde dormir. La gente se une porque quieren hacer algo positivo, así que buscamos y seguimos a esta gente que quiere cambiar su situación e iniciamos esa relación de confianza. Una vez empiezas a jugar fútbol con alguien, tu relación con esa persona cambia para siempre", explicó.

Albin Soto, un costarricense de 34 años, acabó en la calles de Minneapolis cuando fue despedido como cocinero en el restaurante en el que trabajaba y no pudo continuar pagando su hipoteca.

Tras pasar alguna noche en un refugio para indigentes, se mudó a vivir con su novia. Street Soccer USA le ayudó a encontrar un empleo en una estación de lavados de automóviles, explicó.

"Yo ya jugaba a fútbol en Costa Rica. Así que esto me encanta. El fútbol me ayuda a olvidarme de los problemas", explicó. "Ha sido una experiencia increíble".

Para Jorge Revolorio, un guatemalteco de 21 años, el fútbol ha sido una manera de desahogarse. El centroamericano empezó su vida en Estados Unidos en 1998 entrando y saliendo del sistema penitenciario juvenil y peleándose con todo el mundo en su escuela, explicó.

"La relación con mis padres no era buena", señaló. "A los 18 años salí del sistema. No tenía dónde dormir. No tenía documentos. Me pasé una semana en un parque".

Cuando el guatemalteco entró en contacto hace un año con una organización sin ánimo de lucro que ayuda a jóvenes problemáticos, oyó hablar de la liga. "Yo siempre fui muy violento. Pero con el fútbol me desahogo, me ayuda y me relajo", explicó sonriendo.

Revolorio alquila ahora un cuarto cerca de la casa de sus padres y va además al psicólogo. "Mi vida es mucho mejor".

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Ramón Torres (en primer plano) hace estiramientos durante un entrenamiento de la selección de indigentes de Street Soccer USA en un gimnasio de la Randall’s Island de Nueva York.
Ramón Torres (en primer plano) hace estiramientos durante un entrenamiento de la selección de indigentes de Street Soccer USA en un gimnasio de la Randall’s Island de Nueva York.

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