El tan esperado Año Nuevo

La asociación le invita echar una mirada sobre nuestras vidas en este nuevo año que recién inicia, para proyectar el porvenir
ElHeraldo.hn

Honduras

01.01.2011 - Nueva Acrópolis - infoSPAMFILTER@acropolishonduras.org

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l inicio de un nuevo año nos lleva casi obligadamente a echar una mirada sobre nuestras vidas, mirada que se vuelve retrospectiva por una parte y de proyección hacia el futuro por la otra.

Lo más hermoso que tenemos es imaginar este futuro, pintarlo con los colores de nuestros sueños y esperanzas, confiar en que el tiempo, con su andar, traerá acontecimientos mejores en todos los sentidos. Esto nos plantea la incógnita sobre cómo vencer lo negativo, luchar contra la desidia y lograr una victoria sobre nosotros mismos y cómo lograr estar convencidos de que se va a llegar a la meta que se ha propuesto, tratar con todas las fuerzas de alcanzar aquello que se vislumbra más allá. Es necesario recuperar el espíritu de victoria y de conquista de los antiguos, es necesario sumergirse en el misterioso arte de vencer.

Al decir vencer, no hay que entender vencer sobre nadie, abatir puertas, echar abajo murallas, sentir que otros son más débiles, sino algo mucho más profundo. El arte de la felicidad está en lograr objetivos, pero no a costa de otros, sin basarse en la infelicidad de los demás; y en cierta forma el arte de vencer consiste en poder llegar a nuestras metas sin utilizar a los demás como peldaños, sin encaramarnos sobre la cabeza de los débiles, sin pisotear a aquellos que aparentemente están cerrando el paso, sino de una manera muy diferente, de todo corazón y con toda fuerza. ¿Qué es este difícil o misterioso arte de vencer?

Hay personas que, al parecer, vienen al mundo con una estrella y todo les sale bien. Hay otras, en cambio, a las cuales les es muy difícil lograr cada cosa. Y encontramos a veces a los héroes de la historia, que con su sola presencia pueden hacer verdaderos prodigios.

Y cuántas veces, cuántas veces nos encontramos en la vida queriendo hacer una proeza, algo maravilloso, y sin embargo, tan solo podemos dar pequeños pasos; cuántas veces querríamos cantar como cantan los mirlos, cuántas veces querríamos volar; y sin embargo, solamente salen de nuestra garganta pequeñas voces oscuras, o nos vemos limitados a tener que andar sobre nuestros pasos, andar y andar hacia ese horizonte que nunca acaba. De ahí entonces que nos preguntemos, de todo corazón, en qué consiste el arte de vencer. ¿Por qué algunos vencen y otros no lo pueden hacer?

Tal vez, la vida sea como de un cable, del que uno no sabe exactamente qué longitud tiene, y hay que estar preparados y sensibilizados para notar cuándo llegamos al final, cuándo nos está avisando de alguna manera la adversidad de que hasta aquí podemos llegar.

El arte de vencer no sería convertirse Alejandro Magno, porque no todos pueden ser Alejandro, ni Alejandro puede ser tampoco cada uno de nosotros. Cada cual es lo que es, y el arte consiste en ser lo que somos realmente, en nuestra verdadera, en nuestra propia dimensión, sea cual sea nuestro tamaño.

Hoy todo se imagina a través de fórmulas, todos los triunfos y las soluciones se idean a través de sistemas. Si algo va mal, está fallando el sistema político, si hay problemas económicos falla la administración, y no nos llegamos a preguntar en un momento dado: ¿no será algo humano? De alguna forma, ¿no seré yo? ¿Hasta dónde llega el valor de los sistemas?

Uno de los grandes errores que cometemos es que frente a una escalera, miramos el conjunto y nos planteamos el subir o no toda la escalera. Esa no es la posición psicológica adecuada para enfrentar la adversidad, sino que hemos de plantearnos subir peldaño a peldaño. ¿Cuál es mi problema inmediato? ¡Este peldaño, no ese ni aquel! Si mantenemos la mirada exageradamente alta, cosa que a veces les sucede a muchos idealistas, es fácil tropezar con los primeros escalones y rodar al abismo. Hay que saber dónde se quiere llegar, pero paso a paso, lentamente.

Es necesario lograr una fuerza interior que permita entender que caer es simplemente para levantarse otra vez. Nadie cae definitivamente, pues todas las cosas en este mundo son pasajeras. Todo tiene un valor relativo, los triunfos y los fracasos.

PRIORIDAD.

En las cosas de la vida si se mantiene la mente agarrada a cada uno de los problemas será imposible resistir el más leve impacto de la adversidad.

Cuando se enfrente una seria adversidad, trate siempre de resistir un minuto más, no piense que va a aguantar una hora, un día, un año, toda la vida; no, no, un minuto más, nada más que un minuto más, y luego otro minuto más, y así, poco a poco, se irán sumando cifras mucho más grandes. El poder de nuestra mente es grande. Haga un experimento, mida la duración psicológica de un minuto. Cuando el segundero llegue de nuevo a su cénit, cuando dé la vuelta completa a la esfera, piense que recibirá un gran premio, una inmensa felicidad. Verá qué lento marcha el segundero, parece casi que retrocediese. Ahora hágalo a la inversa, piense que cuando dé la vuelta al segundero estallará una bomba, verá entonces qué rápido huye, punto tras punto, diría uno que el reloj se ha vuelto loco. Sin embargo, el reloj siempre marca los mismos instantes con idéntico ritmo.

¿Qué es lo que ha cambiado? Su perspectiva. Si se desea algo con fervor demasiado apasionado, se hará infinitamente lejano.

Hay que saber dar a la vida el valor que realmente tiene, entonces se obtendrá una dimensión mucho más verídica de todo lo que nos sucede. Hoy generalmente se corre tras el dinero, la fama, el reconocimiento; un mejor automóvil, una casa más grande, la última computadora que salió… Así, siempre se está en tensión, nada es suficiente, porque siempre hay poco, se necesita algo nuevo. Ese es el gran fantasma del consumismo que se ha incrustado en el alma, y es una de las peores formas de materialismo.

Es necesario saber conformarse con cosas sencillas. No se está hablando aquí a renunciar a tener más, sino simplemente estar en paz con el propio corazón, y luego ver de qué manera se puede prosperar un poco más. El secreto está en saber realmente qué es lo que se puede hacer, cómo se puede hacer y poner toda nuestra atención y toda nuestra fuerza en ello.

Todos tenemos la capacidad de marchar y marchar a través de esos pequeños éxitos, de esos pequeños pasos que le van a lanzar poco a poco hacia adelante.

No hacen falta fórmulas, tampoco apoyos especiales; siempre se puede ir hacia adelante, mejorar más y más. Cada uno de nosotros debe buscar su propia luz, su propio lugar, y si estamos felices donde estamos, magnífico, y si no estamos felices podemos estarlo en otra parte. Lo fundamental es no hacer daño a nadie, lo fundamental es quemar nuestra propia cera, no quemar la del vecino. Lo fundamental es tener Luz. Hay que elegir: Imagine que tiene una vela; ¿quiere tener esa vela o quiere tener luz? Si quiere tener una vela va a estar toda la vida a oscuras, si quiere tener luz tendrá que consumir esa vela, agarrar fósforos y dejar que se encienda la luz.

De cualquier manera, las cosas materiales caen, se resquebrajan y se van. Decían los antiguos: Omnia Transit; Todo pasa, Todo camina..., todo va hacia el mar, como marchan las aguas; todo tiene un destino, ¡asociémonos al destino! Veamos cómo bajan las aguas por las montañas, cantarinas, y ¿cuáles son las aguas más puras? Aquellas que se golpean más sobre las piedras, aquellas que caen en cascadas y revientan en grandes pompas de espuma blanca; las que se quedan quietas, en remanso, terminan por entrar en corrupción y ningún ser vivo puede habitar en ellas.

Es hora de recibir las dificultades como algo inherente a la existencia. Es hora de volverse sólidos, dignos y felices, aun en medio de los problemas, porque es la mejor manera de salir de ellos. Saber y ver con claridad, nos ayudará a no esperar del Nuevo Año dádivas regaladas, y nos permitirá obtener auténticas virtudes y conquistas, convirtiéndonos en magos prodigiosos del destino.

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Cada inicio de un nuevo año es oportuno para imaginar el futuro, pintarlo con los colores de nuestros sueños y esperanzas.
Cada inicio de un nuevo año es oportuno para imaginar el futuro, pintarlo con los colores de nuestros sueños y esperanzas.

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