Robin Davidson no conoce personalmente a la representante Gabrielle Giffords, pero como esposa, sabe una cosa: la congresista no hubiese querido que los sueños profesionales de su esposo astronauta pasen a ser otra víctima del atentado de Tucson que casi le costó la vida.
Y mientras Giffords se recupera, Mark Kelly debería seguir adelante con su misión espacial en abril, según Davidson. “Su misión histórica y honorable tiene que ser parte de su proceso de cura”, señaló.
Como dilema de pareja, es casi insondable: ¿si su esposa se recuperar de un balazo en la cabeza, abandonaría usted el planeta?
Por su puesto que nadie fuera del círculo íntimo de la pareja sabe hasta qué punto la congresista contribuyó a la decisión de Kelly. El astronauta no aclaró directamente esa incógnita en una conferencia de prensa. “Conozco muy bien a mi esposa y sé lo que hubiese querido, y ello hace más fácil la decisión”.
Esta será la última misión del transbordador Endeavor, y el cuarto viaje espacial de Kelly.
“Sé lo que cuesta ser astronauta”, dijo Davidson, de 40 años y residente en Texas, no muy lejos de Houston y de la NASA, y con frecuencia aguanta separaciones de su esposo, Kevin, con quien se casó hace cuatro años, debido a sus viajes de camarógrafo.
“Y no me cabe la menor duda que no hubiese querido que él pierda esta oportunidad. No me imagino cómo podría ayudarla en su recuperación el que su esposo se quedara en casa y perdiera esa oportunidad”.
OPINIONES. Tom Jozwiak, un policía de la Florida, no ha analizado la situación con su esposa. Empero, cree que le apoyaría porque para eso es la esposa de un agente.
“Siempre me dice que haga lo que debo hacer”, dijo Jozwiak, de 55 años. Y cree que Giffords hará lo mismo.
Empero, le incomoda la decisión del astronauta... por “razones supersticiosas”, según dijo. “Esta misión del transbordador ha tenido retrasos. Creo que no participaría en ésta. No hay que tentar la suerte”.
Empero, su opinión parece ser minoritaria, al menos por ahora. Al igual que muchos entrevistados, Jim Williams, que reside en Dallas, cree que el deseo de Giffords, manifestado o entendido, es que su esposo vuele.
“De todo lo que hemos oído de ella, parece ser una persona a la que le preocupa la gente que les rodea”, dijo Williams, un vendedor de 50 años y padre tres hijos. “Me imagino que si pudiera, le diría que fuese”.
Al ponderar lo que haría en una situación similar, Williams dijo que el tema crucial sería el estado de la recuperación de su esposa. “Si se tratara de los primeros días, no me podrían arrancar de su lado”, dijo. Empero, en el caso de Giffords, aclaró, los indicios de los médicos han sido que se recupera inusualmente bien.
Y en el caso de Kelly, agregó, hubiese querido que su esposa hiciera lo mismo, en caso de invirtiesen los papeles.
“Me imagino que su decisión fuera vital en una votación en Washington”, insistió. “Si fuera su marido, no quería pensar que le impedía realizar algo tan importante”.
Algunas personas rememoran las experiencias de sus propias vidas. Danie Pitre, una universitaria canadiense, es soltera. Recuerda una conversación que tuvo con un ex novio después que su madre sufrió un aneurisma y casi falleció.
“Acabó teniendo muchos meses de rehabilitación y sufrió daño cerebral, y la situación fue muy dura para su familia”, dijo Pitre, de 23 años. “Ambos llegamos a la conclusión de que la vida sigue ... porque no le ayudaría más si permanecía compungida junto a su cama”.
Por lo que respecta a Giffords, cree que “parte de su recuperación es seguir siendo la esposa que le quiere y respalda en lo que le gusta hacer”.
Algunas personas, agregó, “no necesitan una presencia física para saber lo que piensan sus seres queridos sobre ellos y que les aman”.
El atentado
TUCSON: El 8 de enero, un joven de 22 años armado provocó una masacre en un acto político en el que Giffords departía con sus votantes. Seis personas fueron asesinadas, incluyendo una niña de nueve años y un juez federal y otros 14 resultaron heridos. Jared Loughner, el atacante, fue arrestado en el lugar y acusado de intento de asesinato a Giffords y a dos de sus ayudantes.
