Este relato narra un caso real. Se han cambiado los nombres
WILSON. ¿Dónde estaba Wilson Herrera? ¿Por qué se escondía? ¿Por qué no quería hablar con la Policía? Si era inocente, entonces, ¿por qué no dar la cara y aclarar las cosas? ¿Era tanto el miedo que inspiraba el DIN que era mejor huir, esconderse y esperar a que los detectives se aburrieran de buscarlo?
No parecía muy lógico, pero Wilson seguía escapando, aumentando las sospechas de ser el asesino de la familia de Carmen, y el DIN seguía buscándolo, seguro de que tarde o temprano lo encontrarían. En palabras del sargento a cargo de la investigación, “Wilson no tenía escapatoria, sencillamente, porque al DIN no se le va chancho con mazorca”.