Su hallazgo, hace 263 años, cambió la fe de los católicos hondureños, quienes la convirtieron en su santa patrona. Este año, más de dos millones de fieles asistieron al Santuario y a la ermita de Suyapa para vivir el aniversario de la Virgen de Suyapa.
Peregrinos de todos los rincones del país dejaron sus humildes hogares, para venir hasta su altar, encenderle una vela, rezar un rosario y colocarle unas flores en agradecimiento por tantos favores recibidos.
Pequeña pero enorme en amor, “La Morenita” de Suyapa los acogió bajo su seno, como una madre orgullosa el día de su cumpleaños.
Familias enteras, grupos parroquiales, niños, jóvenes, adultos y ancianos, sin importar la raza, el color o estrato social, pernoctaron en las afueras den Santuario para esperar el momento de cantarle las mañanitas a su Virgencita.
Con pieles curtidas por el sol, con el sombrero en la mano o con el corazón lleno de plegarias, miles de peregrinos revivieron con humildad y fe aquel momento de 1747 en que Alejandro Colindres y Lorenzo Martínez encontraron la diminuta imagen de María en su advocación de Nuestra Señora de Suyapa.
Rosario en mano, rezaron la novena en su honor -que inició el sábado 23 de enero y concluyó el 31-. Además participaron en las eucaristías presididas por presbíteros y sacerdotes, que celebran junto a la fiesta de la Virgen el año de las vocaciones.
La actividad, que concluyó el jueves con el traslado de la imagen a la ermita, su primera morada, tuvo su punto máximo con la misa del miércoles 3, día de su santo, presidida por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, quien hizo un llamado a la unidad y a reconstruir Honduras.
Los fieles que estuvieron en su regazo dos, tres y hasta cuatro días, partieron a sus hogares, pagaron sus promesas, pero también le hicieron nuevas peticiones, que seguramente ella les cumplirá.
