Dormidos en el piso, apretujados en literas y compartiendo los alimentos básicos que envía la alcaldía de Ciudad de México al único albergue para migrantes de la capital, un grupo de 35 centroamericanos espera ilusionado la visa prometida por diputados mexicanos.
“Los diputados prometieron que nos van a dar una visa para cruzar México en nuestro camino a Estados Unidos sin que nos molesten y mi persona les cree porque cuando le conté todas las desgracias que he vivido, a una diputada se le llenaron los ojos de lágrimas”, comentó Juan Andrés Benítez, un salvadoreño de 37 años.
En las inmediaciones del aeropuerto de Ciudad de México, en un apacible sector de clase media, la mañana del miércoles pasado fue algo agitada con un operativo policial en una vivienda donde, según una denuncia anónima, había un grupo de personas secuestradas.
AYUDA A MIGRANTES. En realidad se trataba del albergue Familias Migrantes Unidas Ehecatl, que desde septiembre pasado funciona de manera un tanto improvisada a cargo de José Tomás Cantó y que desde el 28 de abril pasado da refugio a 35 migrantes de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador.
“Todo fue una confusión, pero se dieron cuenta de que aquí no hay secuestrados y que incluso el gobierno de la ciudad nos manda comida”, dijo Cantó con una sonrisa al recibir a la prensa en el patio de la vivienda, donde se pudo observar una cruz de madera con la leyenda “no más secuestros”.
Esa cruz, en la que también se lee “¡ley de migración ya!”, fue traída por estos migrantes en su propio vía crucis de Semana Santa, con un recorrido a lomos de tren desde el estado de Chiapas (sureste), en la frontera con Guatemala.
“Cuando llegamos, fuimos a la Cámara de Diputados, ahí nos recibieron. La diputada Josefina Vázquez Mota me dio un abrazo y me pidió disculpas por todos los abusos que en México se han cometido contra nosotros”, explicó el salvadoreño Juan Andrés, convertido en una suerte de vocero de los migrantes.
En efecto, la semana pasada un grupo de diputados, encabezados por Vázquez Mota, líder de la bancada del oficialista Partido Acción Nacional, recibió a algunos de estos centroamericanos en la víspera de que el Legislativo mexicano aprobara por mayoría una nueva ley migratoria.
ESPERANZA. La legislación ha sido recibida con beneplácito por organizaciones defensoras de los migrantes, que si bien aún reclaman más beneficios como una visa de tránsito y un mejor acceso a la justicia, al menos consideran que no criminaliza la migración ilegal y prevé castigos para los abusos de parte de autoridades.
Los migrantes que transitan por México, en su mayoría centroamericanos, son víctimas de robo, extorsión, secuestro y abuso sexual. La expresión más cruel de este fenómeno fue la masacre en agosto pasado de 72 de ellos en un rancho en Tamaulipas (noreste).
En el grupo de centroamericanos de la capital hay sólo cuatro mujeres. Una de ellas, Yesica González, de 29 años, decidió junto con su esposo, Juan López, salir de Guatemala luego de que uno de sus gemelos de cuatro años fuera secuestrado por miembros de las llamadas “maras”.
“Me pidieron 25,000 quetzales (3,255 dólares) para soltar a mi bebé. Cuando trabajaba, ganaba 1,800 (234 dólares) al mes y mi esposo es albañil y no gana mucho. Por eso nos vamos a Estados Unidos, tenemos amigos en Atlanta, les llamamos de aquí, se asustaron cuando les dijimos que cruzamos México, pero gracias a Dios no nos ha pasado nada”, dijo.
Apenas consiga un trabajo en Estados Unidos, confía Yesica con una sonrisa de ilusión en el rostro, le enviará dinero a su mamá, que se quedó al cuidado de sus gemelos y de otro hijo de siete años en Guatemala. “Quiero reponerles su ‘tele’ a mis niños, hubo que vender todo para pagar lo del secuestro”.
Reforma migratoria
Iniciativa: El presidente de Estados Unidos, Barack Obama ha recibido en las últimas semanas a líderes políticos, empresariales, religiosos y afamados artistas hispanos para intercambiar puntos de vista y pedirles que ayuden a darle un nuevo impulso a la estancada reforma migratoria.
Iniciativas de reforma migratoria fracasaron en el Congreso en 2006 y 2007.
