Un edificio fastuoso realizado en acero y cristal, que casi roza el cielo con sus poco más de 800 metros y un costo de 4,430 millones de dólares, fue inaugurado con toda la pompa en Dubái, uno de los siete miembros de los Emiratos Árabes.
“Soy un beduino (habitante del desierto) y a los beduinos nos gusta aceptar desafíos”, dijo el gobernante de Dubái, jeque Mohammad Bin Rashed Al-Maktoum al momento de inaugurar el Burj (torre en árabe), que por su altura se ve a unos 95 kilómetros de distancia.
La torre, que inicialmente iba a llamarse Burj Dubái, fue rebautizada Burj Jalifa en homenaje al jefe de Estado de la Federación de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Jalifa ben Zayed Al-Nahyan, de la cual forma parte Dubái.
El jeque Jalifa también es el soberano del emirato de Abu Dabi, que salvó a Dubái durante la reciente crisis de su deuda pública adelantándole 10,000 millones de dólares para rescatar al conglomerado Dubai World.
Tras el breve discurso del jeque Mohammad, un grupo de paracaidistas tocó suelo con los colores de los Emiratos Árabes Unidos (rojo, verde, negro y blanco), mientras se elevaba en un muro un retrato gigante del jeque Jalifa.
Los organizadores instalaron pantallas cerca de la torre para permitir a los curiosos seguir la ceremonia, transmitida en directo por la televisión.
La nueva mole, de 828 metros de altura según la televisión pública emiratí, supera en más de 300 metros al que era hasta el lunes el rascacielos más alto del mundo, la torre Taipéi 101 (Taiwán), construida en 2004 y que se eleva a 508 metros.
Su grandeza. Durante la inauguración se reveló la altura de la edificación: 818 metros. La medida desplaza de la tabla a Taipéi 101 (Taiwán, 509.2 metros), las Petronas (Malasia, 452) y al Empire State (Estados Unidos, 381). Y quedó muy lejos del que reinó entre 1901 y 1907: el City Hall de Filadelfia con unos “escasos” 167 metros.
La torre tiene 169 pisos, 49 de ellos para oficinas, 1,044 departamentos y 57 ascensores, un hotel de lujo decorado por Armani con 160 suites, varias piscinas y 3,000 plazas subterráneas para estacionar.
Las primeras viviendas de la torre, cuya forma recuerda a un cohete, comenzarán a ocuparse en febrero, cuando también se podrá disfrutar de la imponente vista desde la terraza At the Top en el piso 124, que también es el mirador más alto del mundo.
El edificio tiene varios récords: el montacargas principal sube hasta los 504 metros y otro concluye a los 636.9 metros (el punto más alto del mundo al que llega un ascensor), la mezquita más alta del mundo en el nivel 158 y una fuente que arroja sus chorros a una altura de 274.32 metros.
Entre la planta baja y la cima de la torre hay una diferencia de ocho grados de temperatura.
“Muchos hablan, nosotros lo logramos”, reza el eslogan del jeque al Maktum, que no solo inauguró el rascacielos más alto del mundo, sino que también celebra su cuarto año como gobernante de Dubái.
Las compañías Emaar y Adrian Smith construyeron esta ciudad vertical que albergará a unas 12,000 personas en sus 169 pisos, en cuya construcción trabajaron ingenieros de todo el mundo, que lograron otro récord: elevaron hormigón especialmente resistente a la presión hasta los 605 metros.
Sus críticas. Mohamed Alabbar, jefe de Propiedades Emaar, señaló durante la ceremonia que “las crisis vienen y van, y el mundo ha atravesado por dos años de momentos difíciles. Espero que este sea el inicio de un progreso gradual”.
El resultado no está exento de polémica: mientras que algunos inversores y promotores inmobiliarios se divirtieron con la idea del superlativo y prestigioso proyecto del emirato, defensores del medio ambiente y activistas antiglobalización acusan al “jeque Mo” de megalomanía y consideran el Burj Dubái como un símbolo de “la estrategia más alto, más rápido, más adelante” del gobernante, difundió la agencia de noticias DPA.
También la Asociación de Arquitectos e Ingenieros Alemanes criticó la carrera por tener el edifico más alto: “Nadie puede saber a dónde conducirá la desmesura planificadora de los jeques, pero una cosa es segura: el desierto convertido en un gigante de acero, hormigón y vidrio no es un aporte sostenible a la cultura de la edificación”, dijo su presidente Christian Baumgart.
La construcción del edificio demandó cinco años, tres meses y 15 días de obras, en la que trabajaron en horarios pico unos 12,000 obreros simultáneamente, la mayoría provenientes de India y Pakistán, que cobraron entre 2.80 a 5.60 euros por día.
En un principio, la inauguración del rascacielos más alto del mundo, que fue aplazada varias veces, estaba destinada a marcar una nueva fase del crecimiento de Dubái.
Pero la crisis financiera mundial sacudió fuertemente al emirato, que acumula una montaña de deudas. Por eso, especulan que el jeque quiere utilizar la inauguración del Burj Dubái como antídoto para atraer la confianza de los inversores, ya que a finales del pasado año pidió una moratoria a la compañía gestora del fondo estatal Dubai World.
Su diseño. Su diseñador y creador fue el arquitecto mexico-estadounidense Adrian D. Smith. En un principio, el Burj Khalifa iba a tener el nombre de Grollo Tower; mediría 570 metros, lo suficiente para convertirlo en el edificio más alto del mundo, y se iba a situar en Australia. La forma del rascacielos no tenía nada que ver con el diseño actual. Su diseño consistía en un prisma con una punta iluminada.
Más tarde, se decidió aumentar la altura del edificio a más de 600 metros. Una vez ya ubicado en la ciudad de Dubái, su diseñador y creador decidió que la altura del rascacielos iba a superar los 700 metros de altura.
Fue entonces cuando se creó el modelo que actualmente se conoce. La altura fue guardada en secreto pero se estimó entre los 800 y los 820 metros.
A mediados de 2006 surgieron rumores sobre la posible altura del rascacielos y la posibilidad de que su altura podría llegar a los 940 metros de altura, y algunos meses después salió un dibujo con una altura calculada de 1.311 metros de altura. Pero todos resultaron falsos rumores.
La altura final nunca fue revelada, pero desde antes de su conclusión se decía que mediría 818 metros, siendo este dato corroborado cuando el edificio llegó a su altura máxima, aunque a mediados de mayo, Greg Sang, director del proyecto en Emaar, mencionó que la altura que ahora tiene el Burj Khalifa -818 metros- puede incrementarse subiendo la antena, lo cual deja en entredicho que el edificio realmente se encuentre en su tope estructural.
Estructura. El diseño del Burj Khalifa fue desarrollado por la empresa Skidmore, Owings and Merrill, diseñadores de la Torre Willis (Antes Torre Sears) y otros edificios. El diseño de esta torre cuenta con dos fuentes de inspiración principales: El proyecto de un rascacielos de una milla de altura, diseñado por Frank Lloyd Wright, el cual quedó inacabado. El Burj Khalifa mide aproximadamente media milla. La forma de la base del Burj Khalifa está basada en la forma geométrica de una flor, la Hymenocallis blanca de seis pétalos cultivada en la región de Dubái y en la India.
La base del edificio cuenta con un núcleo y tres secciones laterales que sobresalen de este. Estas alas o secciones laterales ascienden cada una a distinta altura y van haciendo que la estructura del edificio vaya siendo más estrecha. La localización de las alas forma una escalera en caracol con dirección a la izquierda, que rodea el edificio y sirve para contrarrestar los fuertes vientos y las numerosas tormentas de arena en Dubái.
El Burj Khalifa cuenta con seis niveles mecánicos en donde se sitúa la maquinaria que regirá los sistemas del edificio. Cinco de estos pisos pueden distinguirse en la fachada del edificio, ya que son más grandes que las otras plantas y presentan un diseño de vidrio distinto. El sexto piso mecánico se encuentra en las primeras plantas del edificio.
A partir del último nivel mecánico del Burj Khalifa, localizado a más de 500 metros de altura, terminan las alas y solo queda el núcleo del edificio, el cual se subdivide hasta que termina en una punta, que es la antena.
El edificio, hasta los 586 metros, está hecho de hormigón reforzado. A partir del piso 156 (586 metros) y en adelante, las plantas están hechas de acero, lo cual las hace más ligeras.
La cimentación de este edificio es la más grande jamás construida, ya que tiene un sistema de varillas de 1.5 metros de diámetro en su base y más de 50 metros de profundidad.
La fachada del edificio está completamente tapizada por paneles de vidrio, que ocupan un área de 142,000 m2. Cada panel está hecho de vidrio reflectivo y cuenta con secciones de aluminio y acero. Los paneles están cerrados herméticamente y no dejan que la temperatura en el interior del edificio se incremente.
Datos curiosos
El Burj Khalifa tendrá en la planta 124 un lugar de observación que se encuentra a 442 metros de altura.
La cantidad de paneles de vidrio que tiene el Burj Khalifa lograrían tapizar hasta unos 17 estadios de fútbol y unos 25 estadios de fútbol americano.
La cantidad de electricidad que puede emplear equivale a tener encendidos unos 360,000 focos de 100 vatios al mismo tiempo.
Los elevadores panorámicos se trasladan a 10 metros por segundo.
Los elevadores interiores se trasladan a 18 metros por segundo.
La luz de la antena del Burj Khalifa puede ser vista a 95 kilómetros a la redonda.
Es la primera estructura que hace el hombre que rompe la barrera de los 700 y de los 800 metros.
Ninguna estructura (incluyendo antenas sostenidas por cables) había logrado esta proeza.
Tiene un peso aproximado de siete millones de toneladas.
