De las cenizas que dejaron los ataques del 11 de septiembre del 2001 ha brotado un barrio vibrante, lleno de restaurantes y hoteles nuevos, edificios residenciales y comercios, además de sitios que recuerdan la tragedia, los que reflejan una increíble transformación de una zona que muchos pensaron jamás se repondría del tremendo golpe asestado por el terrorismo
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Una década después de los ataques que destruyeron las Torres Gemelas, el barrio donde se erigían las dos moles atrae unos 9 millones de visitantes anuales.
Cuenta con 18 hoteles y 4,000 habitaciones, comparado con los seis hoteles y 2,300 habitaciones que había antes de los ataques. Para muchos turistas, la “Zona Cero”, como le dicen al lugar arrasado por los atentados, es una visita obligada, igual que Times Square y la Estatua de la Libertad. “Es un barrio que funciona las 24 horas, los siete días de la semana”, afirmó George Fertitta, director ejecutivo de NYC & Company, la oficina municipal encargada del turismo y la promoción de la ciudad. “El bajo Manhattan atraviesa por un gran momento”.
Si bien abundan las distracciones, incluidos negocios y restaurantes, el objetivo de los visitantes es ver de primera mano el sitio que ocuparon las torres y rendirle homenaje a las casi 3,000 personas que murieron en los atentados del 11/9.
En el sitio que ocuparon las torres hay dos cascadas suaves que caen en enormes piscinas reflectoras bordeadas por muros de bronce con los nombres de las 2,983 personas fallecidas en los ataques a las torres, en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania -en el sector donde cayó un avión cuyos pasajeros evitaron que fuese usado en un atentado-, y en el Pentágono, junto con los nombres de las víctimas de un ataque de 1993 contra las mismas torres.
En los alrededores fueron plantados 225 robles blancos. En total, hay más de 400 árboles en toda la zona y crean una especie de bosque urbano. También hay un “árbol del sobreviviente”, un peral rescatado de entre los escombros y plantado nuevamente en el Bronx. El año pasado fue alcanzado por un rayo, y sobrevivió otra vez. El presidente Barack Obama colocó una corona en mayo.
El acceso al lugar no es sencillo, sobre todo mientras duren las obras. El ingreso es gratis pero hay que reservar entradas con seis meses de anticipación en http://www.911memorial.org. Ya se han entregado unos 250,000 pases. Se ingresa por un acceso en las calles Albany y Greenwich, una media hora antes a la hora de visita.
Será posible ingresar al sitio hasta las siete de la tarde (del 9 de enero al 10 de marzo).