En búsqueda de opciones para el cambio climático

El alza de los niveles del océano también crea nuevas interrogantes: ¿Qué pasa si los 61,000 habitantes deben abandonar sus islas y atolones?
ElHeraldo.hn

México

11.12.2010 - AP - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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A medida que se calienta la atmósfera, una idea otrora considerada tabú está circulando en las frustrantes conversaciones de Naciones Unidas para tratar de frenar el calentamiento global: la idea de manipular esa misma atmósfera, contaminar los cielos para protegerse del Sol, llenar los océanos con plancton para absorber los gases, o lo que sea.

A medida que los negociadores se miraban cada vez más desalentados en los últimos meses, organismos gubernamentales de Estados Unidos y Gran Bretaña reclamaron acelerar los estudios de la “geoingeniería”. La red científica de la ONU decidió evaluar las opciones y una serie de investigaciones nuevas se iniciaron en Estados Unidos y otros países.

“El tabú se ha roto”, dijo Paul Crutzen, científico atmosférico ganador del Premio Nobel, a The Associated Press.

Hace unos pocos años, la geoingeniería era considerada una idea paracientífica, más bien alimento de la ficción científica para especialistas e ingenieros con mucha imaginación.

Se sugería usar aviones, globos o grandes cañones para lanzar partículas de sulfato en las capas inferiores de la estratosfera para reflejar la luz del Sol, mitigando el calentamiento que los científicos creen es causado por el anhídrido carbónico y otros gases emitidos por industrias, vehículos y la agricultura.

Otros sugirieron armar enormes espejos en órbita para rechazar la radiación solar y aun otros proponen -y un experimento alemán lo puso a prueba- verter hierro en el océano, un nutriente que podría impulsar el crecimiento del plancton, que absorbe el anhídrido carbónico de la atmósfera.

Cielo, mar y tierra: las ideas varían, desde rociar las nubes oceánicas con agua marina salada para hacerlas más brillantes y que reflejen más; sembrar en terrenos áridos agave, la “planta del tequila”, que almacena carbono durante años y crece donde no pueden los bosques; desarrollar un proceso químico para succionar el anhídrido carbónico del aire y almacenarlo.

Los especialistas consideran las propuestas de sulfato estratosférico como el más factible. El Centro Nacional de Investigación Atmosférica ha preparado modelos computerizados para evaluar su efecto sobre la capa de ozono.

Sean cuales fueren las dudas, “estamos bien avanzados en el camino de la geoingeniería”, dijo Crutzen, quien escribió un artículo científico en 2006 que suscitó interés en esa disciplina, en una entrevista telefónica desde Alemania.

Sin embargo, los ambientalistas se preguntan ¿Quién está a cargo? ¿Quién decidirá si tomar medidas tan drásticas, con consecuencias posiblemente imprevistas para todo el mundo?

“Esta es una opción realmente riesgosa, peligrosa”, comentó la ambientalista Silvia Ribeiro, que vino para las negociaciones de dos semanas del tratado sobre el clima para los 193 países de la ONU.

ISLAS INUNDADAS. Mares invasores en el lejano Pacífico están elevando los niveles de sal en las lagunas de las islas Marshall. El oleaje amenaza con partir en dos una isla. “Está empeorando”, dice Kaminaga Kaminaga, el coordinador de asuntos climáticos del diminuto estado insular.

El alza de los niveles del océano también crea nuevas interrogantes: ¿Qué pasa si los 61,000 habitantes deben abandonar sus islas y atolones? ¿Siguen siendo considerados una nación? ¿Con un puesto en las Naciones Unidas? ¿Con control de sus zonas pesqueras y los minerales submarinos? ¿Dónde van a vivir? ¿En quiénes se van a convertir ellos y sus hijos?

A 11,000 kilómetros de distancia, los habitantes de las Marshall -y de Kiribati, Tuvalu y otras naciones similares- sólo pueden preguntarse cuántos años más pueden durar.

“La gente que construyó sus casas cerca de la costa, todo lo que puede hacer es agarrar más rocas para reconstruir el malecón diariamente”, dijo Kaminaga, que está en Cancún con la delegación de las Islas Marshall a la conferencia de la ONU.

El gobierno de las islas, no obstante, tiene la mirada más allá del presente, en un futuro con interrogantes sobre desplazamiento, derechos y la existencia misma de la nación.

“Enfrentamos una serie de asuntos únicos en la historia del sistema de naciones-estados”, dijo Dean Bialek, un asesor de la República de las Islas Marshall basado en Nueva York, en declaraciones a The Associated Press. Bialek, que está en Cancún, dice que “estamos confrontando asuntos existenciales asociados con los impactos climáticos que no han sido reflejados adecuadamente en el marco legal internacional”.

El gobierno de las islas dio un primer paso para confrontar esos asuntos al pedir asesoría del Centro para Leyes del Cambio Climático en la Universidad de Columbia, en Nueva York. El director del centro, Michael B. Gerrard, a su vez, ha pedido a eruditos legales de todo el mundo que se reúnan en Columbia en mayo próximo para elaborar respuestas.

Numerosas naciones han desaparecido a través de una secesión -un ejemplo reciente es la fractura de Yugoslavia-, por conquista o cediendo sus territorios a otros países.

Pero “ningún país ha desaparecido físicamente, y eso es algo que no está contemplado en la ley”, dijo Gerrard durante una entrevista en Nueva York.

La red de la ONU de científicos climáticos proyecta que los mares, expandiéndose por el calor y el derretimiento de los hielos terrestres, pudieran elevarse por hasta 0.59 metros para el 2100, tragándose la mayor parte de las escasas tierras de los atolones coralinos.

Pero las islas podrían volverse inhabitables mucho antes, a causa de la contaminación salina de las reservas de agua potable y la destrucción de cosechas, y porque se espera que el calentamiento global genere tormentas tropicales más poderosas.

“Si un país como Tuvalu o Kiribati se vuelve inhabitable, ¿quedan esas personas sin estado? ¿Cuál es su posición bajo las leyes internacionales?”, pregunta la erudita legal australiana Jane MacAdam. “La respuesta escueta es: depende. Es complicado”.

McAdam, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, ha viajado a las naciones insulares del Pacífico y estudió la historia legal.

En lo que se refiere a los isleños manteniendo su ciudadanía y soberanía si se ven obligados a abandonar sus tierras, dijo MacAdams por teléfono desde Sydney, “no está claro cuándo un estado concluiría a causa del cambio climático. Dependería de lo que la comunidad internacional está dispuesta a tolerar” y de si la Asamblea General de la ONU decide quitarle el escaño a personas desplazadas.

El tratado mundial de refugiados de 1951, que dispone que los países den refugio a quienes escapan persecución y represión, no cumbre la amenazante situación de aquellos desplazados por cambios climáticos. Algunos proponen negociar un nuevo pacto para obligar a un tratamiento similar para esos refugiados.

En el caso de los habitantes de las Marshall, el panorama es menos claro. Bajo un acuerdo con Washington, los ciudadanos del antiguo territorio asociado tienen el derecho a ingresar libremente a Estados Unidos para estudiar o trabajar, pero el derecho a la residencia permanente debe quedar aclarado, dicen asesores del gobierno.

RÉCORD

Es “casi seguro” que 2010 cierre como uno de los tres años más calurosos de la historia, advirtió la agencia meteorológica de Naciones Unidas, que agregó que la década de 2001-2010 fue sin duda el decenio más cálido desde que comenzaran a llevarse registros meteorológicos en 1850.

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Los activistas ambientales de Greenpeace se manifiestan, sosteniendo imágenes de monumentos en el agua, durante la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas en Cancún, México.
Los activistas ambientales de Greenpeace se manifiestan, sosteniendo imágenes de monumentos en el agua, durante la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas en Cancún, México.

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