Una mujer es secuestrada en pleno centro de la ciudad y la DNIC se enfrenta a un misterio que tiene la obligación de resolver. Este relato narra un caso real. Se han cambiado los nombres y se han omitido algunos detalles.
TESTIGOS. Los testigos le dijeron a la PolicÃa que a Carmen se la llevaron tres hombres vestidos de negro, con pasamontañas cubriéndoles el rostro y con la leyenda “PolicÃa Nacional†escrita en la espalda de los chalecos antibalas. Estaban armados con pistolas de .9 milÃmetros y uno de ellos andaba cruzado en el pecho un fusil “como los que usan los policÃasâ€. Dos hombres avanzaron hacia la muchacha, que estaba haciendo fila para subirse al taxi colectivo, le dijeron algo casi al oÃdo y uno de ellos la agarró de un brazo. Carmen quiso gritar pero el hombre le tapó la boca con la mano enguantada mientras uno de sus compañeros abrÃa la puerta trasera de un Nissan doble cabina rojo que se acercó a ellos de repente.
La muchacha desapareció en un abrir y cerrar de ojos y el carro siguió su camino, haciendo chirriar las ruedas de atrás, para perderse después entre el tráfico del centro de Tegucigalpa. La operación duró menos de cinco segundos. Los motorizados que llegaron a la escena diez minutos después informaron por radio del secuestro, pero ya era demasiado tarde. Eran apenas las nueve de la mañana.
