Los integrantes de Lágrimas garífunas llevan la música en las venas. El ritmo de los tambores, las maracas y el caracol, combinado con las voces de los cantantes del grupo, constituye la armonía perfecta.
La comunidad garífuna Triunfo de la Cruz, Tela, es el hogar de esta familia que ha realizado presentaciones a nivel nacional e internacional.
Junior, director del grupo de danza, relata con orgullo que la esencia de Lágrimas garífunas está en la exaltación de sus tradiciones. "Son 22 años de exponer nuestra cultura; después de nuestros abuelos, nosotros somos los encargados de mantener nuestras raíces, dándolas a conocer a través de la danza", afirma.
ORGULLOSOS DE SUS RAÍCES. "Hija mía" y "Celedonia" son dos composiciones de este grupo. A través de ellas relatan las vivencias, sacrificios y sufrimientos de sus mujeres, quienes ocupan un lugar especial en la agrupación. Con sus bailes y sus vestuarios coloridos adornan las presentaciones. Y con sus voces dan los matices a las canciones que hacen que este grupo sea uno de los mejores exponentes del arte garífuna.
"Para nosotros es muy importante demostrar nuestra cultura a nivel nacional e internacional. Somos garífunas y estamos orgullosos de ello", señala Júnior, tras agregar que para sacar adelante al grupo los primeros integrantes invirtieron sus propios recursos.
A medida el tiempo fue pasando y demostraron de qué madera estaban hechos, algunas organizaciones, como la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal e Texiguat (Prolansate) y el Instituto Hondureño del Turismo, apoyaron las actividades de este grupo de danza.
Cada vez más personas de la comunidad se integran a la difusión de la danza. Hasta ahora son 16 las personas que lo constituyen. Tradicionalmente, los miembros de la familia son los que conforman el grupo, pero en los últimos meses otros miembros de la comunidad se han integrado al mismo.
LAnigiü Müa. Lágrimas garífunas forma parte de Lanigiü Müa, que traducido al idioma español es Corazón de la Tierra, el cual es un grupo artístico que mezcla música, teatro y bailes tradicionales.
Dentro de esa estructura, cantantes, músicos, bailadores y quienes tocan el tambor garífuna han enriquecido la cultura mundial compartiendo su herencia artística y cosmovisión.
Lanigiü Müa es el resultado de una iniciativa tomada por el director hondureño de teatro, Rafael Murillo Selva. Gran parte del trabajo profesional del Dr. Selva se ha enfocado en la cultura garífuna.
Y hablar de Corazón de la Tierra es hablar de "La danza con las almas", la cual es una ceremonia teatral que captura los elementos principales del culto ancestral encontrado en el rito dugü.
Dugü es una ceremonia garífuna que generalmente se usa para curar a los enfermos, remediar problemas espirituales causados por antepasados ofendidos y asegurar que los muertos suban al cielo.
Este proyecto es un orgullo para la comunidad garífuna del caribe hondureño.
ARMONÍA AUTÓCTONA. De la combinación de los tambores, el caracol, la maraca, el caparazón de tortuga y la clave forman los sonidos que contagian e invitan a bailar.
Si se trata de instrumentos musicales garífunas, Ceferino Norales Chimilio, presidente del grupo de artesanos de Tela, es un experto en su fabricación.
En el taller artesanal de Norales, los tambores son elaborados y afinados a la perfección.
Los garífunas conservan de su origen negro las comidas hechas de yuca, como el famoso cazabe. Así que los artículos empleados para la elaboración de esta comida tradicional garífuna también son fabricados por don Ceferino.
Este habilidoso artesano también lleva el ritmo negro en las venas y dirige un grupo musical. Preside el grupo Ballet Infantil Garífuna, integrado en su mayoría por niños, quienes demostraron que a su corta edad dominan el baile garífuna como parte de sus raíces culturales.
En su familia, exponer la cultura garífuna es una misión que han sabido realizar.
