George W. Bush hizo un recuento de sus memorias en el libro Decision Points (Puntos de decisión).
El ex presidente, que se ha mantenido al margen de los reflectores desde que terminó su segundo mandato hace casi dos años, describe momentos de tensión con el vicepresidente Dick Cheney y reconoce sus errores en el manejo de situaciones cruciales, desde la guerra de Irak al huracán Katrina, así como la caída de la economía estadounidense.
Guerra en Irak, sospechosos sometidos a duras técnicas de interrogatorio: en las memorias, George W. Bush dice no lamentar las decisiones más emblemáticas de su presidencia, y afirma que volvería a hacer lo mismo para “defender a los estadounidenses”.
“Cuando recuerdo esos pensamientos más de siete años después de que las tropas estadounidenses liberaran a Irak, estoy firmemente convencido de que derrocar a Saddam (Hussein) fue una buena decisión”, escribe el ex presidente en Decision Points.
El ex presidente asegura, sin embargo, que “nadie estuvo tan descorazonado y furioso” como él “cuando no se encontraron las armas de destrucción masiva” en Irak, con las que justificó la invasión.
Pero “a pesar de todas las dificultades que siguieron, Estados Unidos está más seguro sin un dictador asesino que intenta dotarse de armas de destrucción masiva y apoya el terrorismo en el corazón de Medio Oriente”, agrega Bush, cuya intervención en Irak en 2003 dividió profundamente a sus aliados occidentales.
Bush asegura que en 2003 aconsejó al entonces mandatario mexicano Vicente Fox, en pleno debate diplomático sobre un ataque a Irak, que no se aliara con Francia en la ONU.
La conversación con Fox “empezó mal”, recuerda Bush. “Cuando le dije a Vicente que le estaba llamando por la resolución de la ONU, me pregunto de cuál resolución estaba hablando”.
La resolución 1441, que había sido aprobada anteriormente, advertía a Irak de “serias consecuencias” en caso de no cooperar.
“Si me permites un consejo, no deberías dar la impresión de que te estás aliando con Francia”, asegura Bush que le dijo a su “amigo” mexicano.
¿“Voz disidente”?
En una entrevista con la cadena NBC, Bush, quien se mantuvo casi en silencio tras su partida de la Casa Blanca, indicó que no pretendía pedir perdón a los estadounidenses por haber emprendido la guerra en Irak. “Pedir perdón significaría que esa decisión fue mala”, dijo.
También aseguró que había sido “una voz disidente” en el seno de su administración en los meses previos a la guerra. “No quería usar la fuerza (...). Quería darle una oportunidad a la diplomacia”, aseguró.
Tras los atentados del 11 de setiembre, algunos meses después de su llegada al poder, George W. Bush inició una “guerra contra el terrorismo” que se tradujo en la invasión a Afganistán, y en el uso de torturas en interrogatorios a sospechosos de terrorismo, en particular la ‘simulación de ahogamiento’ o ‘submarino’.
En sus memorias, el ex presidente reconoce haber ordenado someter a la “simulación de ahogamiento” al cerebro de los atentados del 11 de setiembre, Jaled Cheij Mohammed.
Fue “difícil desmoronarlo”, agrega Bush. “Pero cuando lo hizo, nos reveló muchas cosas”, en particular un proyecto de atentado con ántrax contra estadounidenses.
Ataque a Siria e Irán
Bush confirmó en sus memorias que el objetivo de un ataque aéreo israelí era un reactor nuclear sirio e insinuó que lo aprobó discretamente.
La revelación de Bush tiene especial relevancia en un momento en que Israel pide una “opción militar” contra el programa nuclear de Irán.
Al ofrecer una muestra de cómo la diplomacia en asuntos cruciales puede ser manejada en forma muy distinta en privado, Bush dice que el ataque mostró que el Estado judío puede emprender esas empresas solo y “compensó la confianza en los israelíes que yo había perdido” debido a la guerra irresoluta contra el Líbano un año antes. En contraste, en público Washington no elogió la medida.
Además reveló que Israel pidió primero a Estados Unidos que fuera él el que bombardeara el lugar, pero el gobierno de Bush se negó.
La sección sobre Siria es solo una fracción pequeña de un libro de memorias que está generando sensación en el mundo con su sorprendente sinceridad.
Los errores durante Katrina
Bush dijo que debió actuar más rápido ante el huracán Katrina y aterrizar con el avión presidencial Air Force One dos días después del temporal en lugar de solo ver la devastación desde la ventanilla, agregó. “No debí sobrevolar (la zona) para mirar. Cometí un error. Debí aterrizar”, aseguró Bush. “No consideré que una imagen mía mirando al exterior (desde el avión) daría la impresión de que me importaba un comino (el desastre)”, apuntó.
Mientras abundaba sobre Katrina, Bush afirmó que debió enviar pronto soldados federales para que colaboraran con la seguridad en Nueva Orleans, pero aguardaba la autorización del gobierno del estado de Luisiana.
Bush volvió a la carga contra sus detractores que le calificaron de racista ante la reacción que tuvo frente a Katrina.
Durante una entrevista con Oprah Winfrey, a inicio de la semana, recordó al ex mandatario que el rapero Kanye West afirmó en el 2008 durante un teletón a favor de los damnificados del huracán que “George Bush no se preocupa por los negros”.
“Eso sí molesta en verdad”, expresó Bush. “Se puede discrepar con mis políticas, pero que jamás se me acuse de racista... Puedo entender la percepción de que a Bush no le interesaba, pero me asquea la acusación de racista en mi contra”, agregó.
Crisis financiera
El ex inquilino de la Casa Blanca también afirmó que jamás advirtió la llegada de la crisis financiera. Dijo que no era el único responsable de que no advirtiera la crisis financiera y defendió la decisión de su gobierno de canalizar a finales del 2008 recursos a los bancos que tenían dificultades con el objetivo de estabilizar al sistema financiero.
“Creo que esa medida contribuyó a salvar al país”, afirmó el ex presidente.
Sobre Obama
Bush se abstuvo de emitir comentarios negativos sobre su sucesor, el presidente Barack Obama. “Me disgustaban las críticas en mi contra”, dijo Bush.
“Así que nadie me verá aventándolas (contra Obama). Deseo que a nuestro presidente le vaya bien. Amo a nuestro país”, dijo durante la entrevista con Oprah Winfrey.
