Mientras los políticos de Delhi tratan de limpiar la ciudad de pedigüeños para los próximos Juegos de la Commonwealth, las mafias callejeras se preparan para asaltar a los turistas.
Aprenden a pedir en varios idiomas, a hacer llorar a los bebés, indica Miguel A. Gayo, en reportaje de la revista Crónica de elmundo.com.
Los niños de entre cuatro y diez años son los más valorados para ejercer la mendicidad. La imagen forma parte de la exposición itinerante "Sueños robados", de David L. Parker.
Amanece en Delhi y la ciudad, que a mediodía es un horno de temperatura insoportable, da un respiro a sus habitantes.
Cerca del centro de esta urbe, de 15 millones de almas, los edificios de oficinas comienzan a iluminarse perezosamente, ventana a ventana. Abajo, en un descampado cerca del mercado para turistas de Janpath, un grupo de personas bulle en actividad desde hace rato.
Se trata de las decenas de mendigos que acuden cada mañana a este punto para recibir instrucciones de su jefe. Casi todos van descalzos y visten harapos. Algunos están lisiados y la mayoría de las mujeres carga con algún bebé dormido y legañoso.
Tosen con voz ronca. Muchos mascan betel, el tabaco rojizo que les obliga a escupir continuamente.
Obedeciendo la rutina, se sientan en corros y esperan la llegada del jefe. Al poco, se acerca un coche. El motor se detiene y del vehículo desciende un hombre de aspecto mediocre, cuya silueta se recorta contra la luz de los faros. El patrón está pasando revista a sus pedigüeños.
A continuación, el cabecilla asigna los puestos que cada uno debe ocupar y ordena el comienzo de la jornada.
A mendigar. Es la rutina diaria de los 60 mil pedigüeños que hay solo en Nueva Delhi (627,688 en toda la India, según las últimas cifras oficiales de hace años).
IMPARTEN CONOCIMIENTOS. En los últimos tiempos, los jefecillos de este nutrido ejército de pordioseros han hallado la manera de mejorar la productividad de su negocio creando escuelas para mendigos. Una suerte de academias callejeras donde se les instruye en el arte de pedir.
Crónica de elmundo.com ha visitado una de ellas. En una escena que parece salida de la oscarizada Slumdog Millionaire, a los indigentes se les enseñan trucos para identificar la nacionalidad del turista, algunas palabras extranjeras para pedirle dinero al viajero en su propio idioma y recursos varios destinados a tocar la fibra sensible para que la dávida sea más jugosa.
Una buena formación adquiere más importancia ahora que los juegos de la Commonwealth, que convocan a los países que fueron colonia británica, se acercan.
Se celebrarán en 2010 en Nueva Delhi y se prevé que el evento atraiga a la capital a decenas de miles de mendigos hasta sumar unos 100 mil, casi el doble de los que hay ahora. Para limpiar la imagen de la ciudad ante los extranjeros, el gobierno de Delhi ha puesto en marcha una agresiva operación.
Las autoridades están dispuestas a aplicar al pie de la letra una obsoleta ley de 1959, según la cual todo el que pida dinero en público puede ser condenado a 10 años de prisión.
Hasta ahora, la norma solo se había usado 12 veces.