Siempre se asocia el vino a lo cultural, a lo bohemio a lo sensual y a lo prohibido.
Lo que muchas veces inhibe a las personas que se quieren acercar a él. Sin embargo, el vino ha sido un compañero fiel en la historia de la humanidad como elemento social, religioso, gastronómico y hasta medicinal.
Nada está escrito en piedra en lo que respecta al vino, el mejor vino que existe, es el que a usted más le gusta. Cuando esté por disfrutar un vino, haga de ese momento un momento mágico, con una persona especial. Al fin y al cabo, está degustando la bebida de los dioses.
Un poco de historia. Se cree .que el vino data del 7,000 A.C., cuando en Europa Oriental hacÃan vino de uvas silvestres. Luego se expandió hacia Mesopotamia, Egipto y Grecia, alrededor del 4,000 A.C. Los griegos, quienes tenÃan su dios del vino, Dionisios, en el 3,000 A.C. nombraron a Italia como Enotria, o Tierra del Vino, quienes adoptaron al dios del vino como Baco.
La expansión del imperio romano, a inicios del siglo I D.C. contribuyó a que se afianzara la distribución de la vid por toda Europa. Los viajes de los grandes navegantes, favorecen a llevar las vides a América, Ãfrica y OceanÃa.
Tipos de vinos. Al llegar a un restaurante no basta con pedir un vino tinto o uno blanco, pues hay diferentes variedades de estos. Debido a esta diversidad en esta oportunidad vamos a clasificarlos en tres grupos importantes. La primera clasificación que hacemos es por el color, es decir, podemos dividirlos en vinos blancos, vinos tintos y vinos rosados.
La segunda clasificación es según la edad, donde podemos encontrar los vinos sin crianza, que son vinos elaborado para ser consumidos en el mismo año; los vinos de crianza, que son vinos que permanecieron al menos un año en barricas de roble; los vinos reserva, que son vinos que permanecieron un año en barrica de roble y aproximadamente dos años en la botella; y los vinos gran reserva, que son vinos que permanecieron dos años en barricas de roble y más de tres años en la botella.
La tercera clasificación que haremos es según el azúcar, donde encontramos los vinos secos, los vinos semisecos, los vinos semidulces y los vinos dulces. Cabe señalar que la graduación varÃa desde 0 g/l hasta 50 g/l en adelante.
El corcho. Desde siempre, desde el descubrimiento de los primeros vinos, hubo que esmerarse para el cuidado del vino y evitar asà la descomposición o degradación del alcohol en vinagre.
Cuando los primeros sopladores de vidrio inventaron la botella donde los lÃquidos serÃan contenidos, entre los cuales el vino se estrechó en un vÃnculo indisoluble, hubo que pensar en un cierre que garantizara su hermetismo. Luego de innumerables ensayos se logró ligar para siempre el corcho con la botella y asà vencer el intercambio gaseoso entre exterior e interior del envase y su lÃquido.
El corcho conforma un aspecto fundamental de un vino pues aporta el elemento que garantizará la estabilidad del producto fermentado, sin alteraciones.
Impide que el oxÃgeno ataque en forma constante el alcohol contenido en el vino; evita que ingresen agentes microbianos en la botella y que a través de estos se produzcan transformaciones bioquÃmicas que deteriorarÃan el vino.
Un vino con un cierre defectuoso posiblemente no dure más de un mes en sus condiciones originales, por tanto el tapón es pieza fundamental para garantizar el trabajo de un conjunto de especialistas dedicados a la obtención del producto final. El mejor tapón natural es aquel que no muestra grietas, poros o imperfecciones.
Finalmente, es de buen anfitrión o sommellier descorchar la botella de vino sin deteriorar el corcho, sin perforarlo con el descorchador, sin torcerlo por palanca en la extracción, tampoco detonar en explosión su extracción, colocándolo en un platillo de porcelana blanca, en ciertas ocasiones puede ser una platina y entregarlo en valoración al invitado principal.
Si el corcho pasa su primera prueba exitosamente, es casi seguro que el vino contenido en esa botella será un producto estable; seguirá luego la valoración del vino en sÃ.
El maridaje. En el sentido más puro del castellano cuando alguien se referÃa al termino maridar, automáticamente el interlocutor interpretaba unir o enlazar a alguien en matrimonio y sobre esa no existÃan dos interpretaciones.
Actualmente maridar tiene un sentido más amplio y se refiere generalmente a la unión de los alimentos con la bebida.
Por consiguiente, podemos definir el maridaje como el arte de combinar la comida y el vino.
El maridaje es una experiencia personal ya que el gusto de cada uno es vital en la evaluación de la armonÃa entre el plato y el vino. Dicho esto, podemos decir que cualquier regla que comience con la frase: “Los tintos (o blancos, etc) se toman con…â€, ya está en desuso, porque existen mucha variedad de vinos tintos (y blancos) y de muchos sabores, y de tan distinta naturaleza, que es imposible que todos ellos vayan bien con algo en especÃfico.
Lo cierto es que el conocimiento del vino, buenas amistades y filosofÃa pueden hacer de un encuentro un momento inolvidable.
