Puerto La Libertad, El Salvador. Apenas amanece en las playas de Puerto de La Libertad y sobre las olas ya se deslizan surfistas, un deporte cuya llegada a estas costas a solo 30 kil贸metros de San Salvador sirvi贸 para paliar la pobreza de este pueblo de pescadores y alejar a los j贸venes de la delincuencia.
Punta Roca, El Tunco y El Sunzal son sitios que forman parte de la llamada ruta de playa Puerto La Libertad. All铆, en los 煤ltimos seis a帽os, la pr谩ctica del surf ha cautivado a los j贸venes al punto de desplazar al f煤tbol, el deporte rey del pa铆s.
鈥淓l surf nos ha permitido a muchos prosperar un poco, pues no solo la gente local hace surf sino que aqu铆 vienen muchos extranjeros a practicarlo y eso significa que estamos teniendo ingresos para nuestras familias鈥, explic贸 a la AFP el propietario de un hospital de tablas de surf, Sa煤l Calles.
Con 39 a帽os y desde hace una d茅cada dedicado a reparar tablas, Calles ha sido testigo de c贸mo en las playas del Puerto La Libertad han crecido los servicios para atender a los que llegan a la zona para practicar surf o a buscar el marisco fresco que venden los pescadores.
En la playa El Tunco han florecido diversos establecimientos montados por lugare帽os o for谩neos. Hay peque帽os hoteles de bajo costo (desde siete d贸lares la noche), restaurantes, bares y hasta una academia de lenguas.
El alcalde de Puerto La Libertad, Carlos Molina -tambi茅n amante del surf- indic贸 que no se tiene cifras precisas de cu谩ntos deportistas llegan a sus playas, pero 鈥渟on muchos鈥.
Eso, afirma, ha sido 鈥渦n detonante del comercio, del empleo, del desarrollo鈥 de un pueblo en el cual muchos de sus habitantes se dedicaban a la pesca artesanal.
Josefina Molina es una risue帽a mujer de 49 a帽os, de piel morena quemada por el sol, y recuerda que hace cinco a帽os a煤n trabajaba como enfermera en un hospital p煤blico hasta que junto con su esposo, Israel, decidi贸 solicitar un pr茅stamo a una cooperativa y transform贸 su peque帽a casa en un hotel de bajo costo con seis habitaciones para surfistas y turistas.
鈥淭odos los d铆as se rentan dos o tres habitaciones, no tenemos opulencia pero lo bueno es que es un bien familiar que nos ha mejorado un poco la vida鈥, indic贸 Molina y en cuyo negocio le ayudan sus dos hijos de 24 y 20 a帽os que est谩n encargados de la cocina y quienes, por supuesto, tambi茅n practican el surf.