Los altos niveles de precipitación y su posición geográfica con acceso al Atlántico y Pacifico, en asociación a un territorio montañoso con laderas de más de 25 por ciento de pendiente, en las cuales predominan los suelos superficiales, pobres y frágiles, hacen que Honduras sea proclive a eventos naturales de gran impacto.
En el paÃs los derrumbes y deslizamientos de tierra son detonados principalmente por las fuertes lluvias, situación que se agrava año con año en forma alarmante.
De acuerdo con la información del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), la probabilidad de derrumbes y deslizamientos de gran magnitud es alta en el 60 por ciento del territorio nacional, media en 30 por ciento, y baja en el 10 por ciento restante.
La CIAT advierte que es probable que en Honduras pueda darse un deslizamiento mayor de consecuencias impredecibles cada 25 años; ante esta situación, Copeco asume su responsabilidad impulsando la planificación local del riesgo en unos 81 municipios altamente vulnerables a deslaves, derrumbes e inundaciones.
De estos, 61 finalizaron el proceso de entrenamiento participativo comunitario, y actualmente se trabaja en otros 20, entre los que se incluye: La Ceiba, Jutiapa, Balfate, Santa Fe, Sulaco, y Yorito, en la costa atlántica.
De igual manera, Vado Ancho, San Lucas, Soledad, Yuscarán, Alauca, DanlÃ, El ParaÃso, Jacaleapa y Potrerillos en la zona oriental, asà como San MatÃas, Teupasenti, Pespire, San Isidro, Caridad, Aramecina, y Goascorán en el sur del paÃs.
Además, se apoya a los municipios de Santa Rita, Copán Ruinas, Cabañas, Concepción, Cucuyagua, La Unión, San AgustÃn, San Jerónimo y Veracruz en Copán, de la misma manera se trabaja en Chinda, Concepción del Norte, Ilama, San José de Colinas y Trinidad en Santa Bárbara.
Y por último, Copeco impulsa la formulación de planes municipales sobre gestión del riesgo para La Esperanza, Intibucá y Yamaranguila, en Intibucá; asà como en Santa Ana, Santa MarÃa, y Yarula en La Paz.
La metodologÃa que se sigue en estas comunidades, busca poner en práctica un Modelo de Caracterización y Planificación Territorial (MCPT) para la gestión local del riesgo, y es ejecutada por el Proyecto Mitigación de Desastres Naturales (PMDN), que desarrolla Copeco.
Antes de trabajar con estos 20 municipios, el PMDN ejecutó en su fase inicial acciones para fortalecer la lÃnea base de información territorial en otras 61 comunidades.
De esta forma, Copeco se pone a la vanguardia en el cumplimiento del mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la cual, por medio de su SecretarÃa de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (UNISDR), insta a fortalecer la capacidad de los municipios para que asuman la misión de planificar la reducción sostenible del riesgo a desastres en sus comunidades.
Precisamente, este es el eje de la campaña mundial que se lleva a cabo, cuyo mensaje se reitera este 13 de octubre, DÃa Internacional para la Reducción de Desastres.
En el marco del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (1990-1999), la ONU designó el segundo miércoles de octubre, como una fecha que la comunidad internacional habrÃa de observar todos los años, de acuerdo con sus objetivos y metas para la reducción de desastres en el mundo, por resolución 44/236.
Aunque la década pasó, la UNISDR, mantiene en vigencia esta fecha, para realizar actividades, convocar reuniones y desarrollar campañas, en las cuales se mantenga vivo el compromiso asumido durante esos 10 años.
LOS GOBIERNOS LOCALES ASUMEN EL RETO. Es por ello que los participantes de dicha Conferencia acordaron "avanzar en forma activa en la agenda de reducción del riesgo a desastres y de la adaptación al cambio climático, mediante una alianza de gobiernos locales".En ese sentido, se exigió que cada municipio tenga una estrategia y un plan de acción especÃfico para la correcta gestión del riesgo.Por supuesto, la tarea debe ser respaldada por el gobierno central de cada paÃs, a quien corresponde, dice la ONU, la habilitación y fortalecimiento de capacidades humanas, asà como la dotación de recursos apropiados.
URBANIZACIÓN NO PLANIFICADA. Otro factor que impulsa el riesgo, según el informe, tiene que ver con el deterioro de los ecosistemas, que en Honduras es, sin duda, uno de los más graves."El riesgo está aumentando en las aglomeraciones urbanas de diferentes tamaños, lo cual obedece a la urbanización no planificada y al acelerado movimiento migratorio proveniente de las zonas rurales o de las ciudades más pequeñas", advierte el informe.En estas condiciones, se exacerban las amenazas urbanas, por ejemplo de inundaciones, debido a la falta de inversión en infraestructura de drenajes, al igual que por una gestión ambiental deficiente.Pero el riesgo no solo está presente en las zonas urbanas, los retos que enfrentan las comunidades rurales y sus gobiernos locales son multidimensionales. El informe de Evaluación Mundial 2009 sobre la Reducción del Riesgo de Desastres presenta a la urbanización no planificada y a la gobernabilidad urbana deficiente como los dos principales factores de riesgo a desastres.. Precisamente en agosto del año anterior, en seguimiento a los acuerdos y compromisos del Decenio Internacional para la Reducción de Desastres, se celebró la Conferencia de Incheon, Corea, durante la cual se concluyó que el primer responsable para la reducción sostenible del riesgo a desastres es el gobierno local.
