Las encuestas de Alfredo Keller, sociólogo y analista venezolano, son las más conocidas en todo el país e, incluso, en el exterior. Atento observador de la realidad venezolana y siempre en el punto de mira de un gobierno que no soporta la libre expresión y la objetividad, Keller se expresa en esta entrevista como uno de los analistas más conspicuos y agudos de su país.
¿Qué está pasando en la sociedad venezolana? Aquí hay claramente tres tercios: uno chavista, otro claramente antichavista y otro más bien situado al centro, pero que en nuestros estudios se descubre que ese tercio hay casi un 80% opositores y hay un 20% que son prochavistas por miedo, en un cálculo de que adoptar una bandería determinada puede tener un costo muy alto. El temor es un condicionante que hace adoptar una posición u otra a mucha gente que tiene miedo claramente.
El gobierno ha logrado vender masivamente la idea de que su poder es omnímodo y tan intenso y extenso que puede controlar tu vida hasta el punto de que puede depender todo de la relación que establezcas con el poder.
El 60% de los venezolanos, en esta línea de temor, piensa que las comunicaciones son controladas por los satélites del gobierno. Luego están las cédulas de identitad que emite Cuba y es otra forma de control. Este miedo está presente y el gobierno lo utiliza para controlar al país. La oposición es mayoría, pero tiene que vencer al miedo y a los temores de la población.
En la medida en que se pueda vencer a ese miedo, muy poderoso, la oposición podrá tener éxito o no. Luego está el asunto del liderazgo en la oposición, que todavía es percibido como débil y fragmentado por el electorado venezolano. Se percibe como poco adecuado para el momento político en que se vive.
¿Esa situación de debilidad de la oposición lo arreglarán las primarias? No necesariamente, porque el liderazgo del presidente (Hugo Chávez) es tan fuerte, muy fuerte, tan marcado, que el modelo de líder que la oposición quisiera para sí es un Chávez. La gente cree que un líder es como Chávez, duro, fuerte y capaz de arrasar con todo. Creo que Capriles, el líder de la oposición en primera línea en las encuestas, es una mala copia de Chávez.
Los candidatos que tenemos responden a dos tipos: la tipología de los creen que a Chávez se le vence editando su faceta de redistribuidor, manipulador y grosero, y el otro modelo de candidato pasa por un candidato que reivindica los valores democráticos y los derechos humanos en contraposición al modelo chavista. Capriles va en la línea de lo que es una mala copia de Chávez, como Pérez Vivas de Táchira.
Por otra parte, en este segundo campo al que me refiere, hay otros candidatos que tienen que ver más con el pasado y apuestan por el mismo y la línea de confrontación democrática con unos valores frente a Chávez. María Corino Machado es el único candidato de la oposición que es de la nueva generación y que no tiene nada que ver con el pasado; creo que es la más madura de todos los candidatos y es una persona con una gran capacidad de convicción, aparte de muy inteligente.
¿La enfermedad de Hugo Chávez tendrá alguna importancia en estos comicios? Va a tenerla, claramente. Chávez es un extraordinario comunicador, de eso no tengo dudas.
El proceso de su enfermedad ha ido evolucionando y su estrategia comunicacional. Al principio, jugó a la emocionalidad, al sentimentalismo, pero eso no sirvió dentro de su partido y abandono esa estrategia y volvió a presentar como el duro, el descalificador de siempre, el que insulta a la oposición. Pero ya no le da resultados.
El chavismo no es homogéneo desde que Chávez es presidente, siendo la suma de dos factores de poder no necesariamente homogéneos entre sí y que lo único que les une es el propio presidente.
Están, por un lado, los radicales de la izquierda formados en Europa algunos de ellos y, en la otra parte, el estamento militar, sectores que no son necesariamente compatibles. Los militares son disciplinados, pronorteamericanos y que no tienen nada que ver con la izquierda. Chávez sabe este dilema y por eso interviene en la seguridad del Estado introduciendo a los cubanos en estos ámbitos de la defensa.
Luego se invierte masivamente en las Fuerzas Armadas para tenerlos calmados y que haya una nueva filosofía militar, para que se queden al margen del juego; también ha conseguido corromperlos entregándoles numerosos negocios. No son izquierdistas estos militares, sino que son unos oportunistas que se están dedicando a ganar dinero y hacer negocios. Han sido, en cierta medida, comprados por el régimen chavista.
Los militares manejan la distribución de los alimentos y tienen hoy día un gran poder económico. Han sido comprados sin ser filosóficamente marxistas y han acabado constituyendo una base fundamental del régimen.
El otro grupo está liderado por Nicolás Maduro y Elías Jaula, que son los que manejan el poder y que han buscado el asesoramiento de algunos europeos, como por ejemplo Juan Carlos Monedero, procedente de Izquierda Unida, y el ex portavoz de esta formación, Victor Pérez Ríos.
Este grupo ha traído franceses, ingleses y españoles de la izquierda que han colaborado en el forjamiento del proyecto chavista. Vinieron de la mano de Fidel Castro, que se dio cuenta de que había que cambiar la estrategia política y forjar un nuevo proyecto para la región. Venezuela financió este proyecto que fue fundado por Castro.
En esta estrategia también participó el Foro de Sao Paulo, que agrupó a todas las fuerzas de izquierda continental y a los grupos dispersos que apoyaba Castro.
¿Qué escenarios prevé para los próximos años en Venezuela? El análisis de escenarios que tengo es que para entender este país en los próximos años es que nos debatimos en dos planos: el plano electoral y el de la gestión del colapso, que son distintos pero tienen sus puntos de convergencia.
El país está colapsado y hay tres elementos que lo explican: el de las infraestructuras, en un país donde no funciona nada y donde la crisis eléctrica es solo un elemento más, parte de un desastre dentro un conjunto caótico que genera tremendas insatisfacciones sociales y populares; el segundo factor de colapso es el económico que se explica en el desabastecimiento y en la inflación que devalúa el dinero día porque todo está carísimo y la especulación es gigantesca, incluso la auspiciada por el propio gobierno que maquilla los datos de una auténtica catástrofe económica ya no ocultable por nadie; y, en tercer lugar, en la administración del colapso tiene una especial influencia la enfermedad de Chávez que genera divisiones en el chavismo y en el oficialismo.
¿Qué le parece la gestión del presidente Porfirio Lobo en Honduras? Lo está haciendo mal. Ha pagado un precio alto, demasiado sobrevalorado, por el regreso de Zelaya. Y por la simple entrada en la Organización de Estados Americanos (OEA) ha tenido que aceptar otra vez la presencia del ex presidente y la consiguiente inestabilidad que esto acarrea.
Con con este paso, que va en la dirección errónea, se ha enemistado con los medios, las élites y el empresariado hondureño, que hasta la llegada de Zelaya le habían estado apoyando y eran su sustento inicial.
