Llama la atención. Durante los últimos días hemos sido bombardeados con imágenes de los daños causados por el terremoto (los terremotos) y el posterior tsunami en Japón: edificios, barcos, coches, fuego, inundaciones. Sin embargo, no hemos visto llorar, no hemos visto muertos, ni sufrimiento. Pero, ¿es que los japoneses no lloran?
Cuentan que el fotógrafo Richard Avedon quiso fotografiar a los Duques de Kent y no conseguía provocar una muestra de tristeza en sus rostros hablando de tragedias humanas pero dicen que sí lo consiguió hablando del atropello de un perro camino del hotel donde se realizaron las fotografías.
¿De qué hablamos? ¿Cómo explicamos esto? Hablamos de diferencias culturales, afirma Miguel A. Cristóbal Carle, psicólogo en un artículo publicado en el diario español El Mundo.
La cultura de quien mejor se esconde es de uno mismo. Todo lo que nosotros estamos observando en el comportamiento de la población japonesa, de quien mejor se esconde es de ellos mismos.
Si preguntamos a un ciudadano japonés por qué no vemos tragedia, muerte y desesperación, como vimos en Haití, en las matanzas de la mafia en México o incluso tras el tsunami en Tailandia, se mostrará asombrado. Para su cultura es lo normal, lo previsible.
Los británicos son conocidos por controlar sus emociones, positivas y negativas, es lo correcto, lo educado, “lo proper”.
Los japoneses contienen solo sus emociones negativas por una razón: el respeto, no ofender a quienes les rodean. Nuestras emociones, nuestro dolor puede importunar o aumentar el dolor del otro y la cultura japonesa se basa en el respeto al prójimo y en el buen funcionamiento del grupo.
Sufrimiento interior. En la mitología japonesa, todos los comportamientos que resultan en relaciones positivas con los demás son premiados, mientras que las acciones individualistas o antisociales son condenadas. Exteriorizar el sufrimiento implica cargar de energía negativa a quienes nos quieren o simplemente nos rodean.
Por eso no vemos imágenes de muertos ni de sufrimiento. Por eso, desde nuestra cultura latina observamos asombrados lo que no entendemos, la contención a la hora de expresar sentimientos negativos como la tristeza y el dolor.
Pero el sufrimiento se lleva por dentro y mora dentro de cada japonés igual que moraría en cualquiera de nosotros. Prueba de ese sufrimiento son las únicas imágenes de dolor que hemos visto, la de niños, incluyendo una niña que sí lloraba cuando observaba desde un puente cómo una inmensa ola arrasaba su pueblo.
Hablando con un amigo japonés me comentaba que las nuevas generaciones sí que están aprendiendo a llorar también por fuera. ¿Fruto de la globalización?, cierra su artículo, Miguel A. Cristóbal Carle.
Los héroes de Fukushima. Mientras el pánico nuclear provoca escalofríos en todo el planeta, un puñado de medio centenar de valerosos hombres y mujeres permanece firme ante el monstruo de Fukushima, combatiéndole armados con agua de mar.
Los 50 trabajadores de la central nuclear de Fukushima, considerados unos héroes por la población por arriesgar sus vidas para tratar de reparar los problemas provocados por el terremoto y el tsunami del viernes pasado, mantienen a la nación en vilo.
Estos trabajadores tratan de refrigerar cuatro de los seis reactores de la planta nuclear de Fukushima 1, a 250 kilómetros al noreste de Tokio, que se han recalentado como consecuencia del terremoto, y evitar un colapso de la central, que provocaría un accidente de proporciones incalculables.
Las distintas explosiones y el incendio registrados en la central nuclear han provocado peligrosos niveles de radiación, lo que obligó a la compañía Tokyo Electric Power Co (TEPCO), encargada de operar la central, a retirar a la mayor parte de sus empleados.
El personal fue evacuado el miércoles después de que se levantara una humareda sobre la planta nuclear y se incrementaran los niveles de radiación, aunque se les permitió regresar a su trabajo, en medio de los temores sobre una posible contaminación radiactiva.
“La gente que trabaja en estas plantas está luchando sin huir”, escribió Michiko Otsuki, un empleado de la central nuclear de Fukushima 2, a la red social japonesa, Mixi.
“Ahora, solo puedo rezar por la seguridad de todos. Por favor, no olviden que hay personas que están trabajando para proteger nuestras vidas arriesgando las suyas”, añadió.
Por su parte, el primer ministro Naoto Kan elogió los esfuerzos y el coraje de sus compatriotas que están en la planta nuclear. Los trabajadores de TEPCO y las empresas implicadas están trabajando para echar agua, esforzándose al máximo en estos momentos, sin pensar dos veces en el peligro”, indicó Kan.
Mientras tanto, decenas de miles de habitantes tuvieron que ser evacuados en un radio de 20 kilómetros en torno a la central nuclear, de 40 años de antigüedad. Asimismo, Kan instó a las personas que viven cerca de la zona a que cierren las ventanas de sus casas.
El director de la investigación radiológica de Columbia, David Brenner, señaló que dado los niveles de radiación detectados en las instalaciones, los trabajadores se hallan bajo un “riesgo significativo”.
“En muchos sentidos, ya hay héroes que van a sufrir una alta exposición a la radiación”, explicó Brenner a la BBC.
Edano dijo que el nivel se mantuvo estable cerca de la puerta principal de la planta por la tarde del miércoles, después de alcanzar niveles peligrosos previamente.
Sin embargo, el diario Yomiuri Shimbun informó el martes que el ministerio de Defensa de Japón arremetió contra la agencia de seguridad nuclear y TEPCO después de que algunos de sus soldados resultaran heridos, posiblemente debido a la exposición a la radiación.
Las fuerzas de seguridad se desplazaron al reactor 3 cuando se produjo una explosión en la estructura de contención. “Dijeron que era seguro y los creímos, por lo que trabajamos ahí”, explicó el ministerio de Defensa.
“Conocemos la protección sobre radiación, pero no somos especialistas en la estructura de reactores. Cuando nos comunicaron que se estaba a salvo, locreímos, aunque sentíamos que no era fácil”, añadió.
EE UU sigue queriendo construir plantas nucleares pese a desastre en Japón
Washington. Estados Unidos sigue queriendo ampliar sus plantas nucleares pese al reciente desastre japonés, y sigue considerando la energía nuclear como algo clave en su política, dijo el secretario de Energía, ante legisladores que lo interrogaban escépticos.
La energía nuclear “tiene un importante papel qué jugar en nuestras opciones energéticas”, dijo el secretario Steven Chu, subrayando que el presupuesto del presidente Barack Obama le pide al Congreso 36,000 millones de dólares en garantía de préstamo para “impulsar la industria nuclear estadounidense”.
El secretario declaraba ante una audiencia de comisión de la cámara baja sobre el pedido de Obama de fondos para energía en el presupuesto para el año fiscal 2012, en la que defendió a la industria nuclear estadounidense, que proporciona cerca de 20% de la energía de Estados Unidos.
Interrogado por el representante demócrata texano Joe Barton sobre si Obama seguía apoyando la construcción de plantas nucleares dado el actual desastre que está ocurriendo en Japón, Chu contestó: “Estamos pidiendo garantías de préstamo. El actual presupuesto también pide pequeños reactores. Esta posición no ha cambiado”.
Bartón respondió: “¿O sea que contesta que sí?”
“Sí”, dijo Chu.
“Nuevamente, considerando lo que ha pasado, usted y el presidente desean que el Congreso apoye el total de 36,000 millones que pusieron en el presupuesto?”, volvió a preguntar Barton. “Sí”, contestó Chu.
El desarrollo de la energía nuclear en Estados Unidos sufrió una paralización tras el accidente ocurrido en marzo de 1979 en la central de Three Mile Island en Pensilvania (este).
Una cadena de errores humanos y fallos materiales impidieron que el reactor se enfriara, por lo que el núcleo empezó a fundirse.
